Entender significa también escuchar. Sánchez y la crisis en Ceuta
Finalmente el presidente Sánchez ofrece su interpretación sobre los hechos. Es necesario escucharle y cruzar su relato, digamos, con el resto de datos que tenemos. Otros actores están hablando, Thierry Breton, comisario europeo que nos alerta sobre el peligro de las redes sociales tras el caso de Ceuta, o el sociólogo marroquí Mehdi Alioua que nos expone meridianamente la visión de palacio en Rabat. Entiendan a Sánchez y al estado español.
En estas breves consideraciones intentamos explicar lo que consideramos haber entendido sobre el juego que se traen. No se trata de que no haya alternativas, se trata de que no hay actores políticos en juego que tengan políticas distintas. Otra política exterior necesita de otra política nacional y tenemos la que tenemos. Podríamos plantear otros caminos, otras acciones para la acción del estado español en este tema, de hecho intentaremos plasmarlas por escrito en otro artículo, pero a día de hoy no disponemos de vehículo político alguno ni de representación como para poder incidir en la realidad. Sí podemos explicar cuál creemos que es el juego tras las palabras del presidente.
Marruecos no va darle nunca una salida bélica a la pretensión sobre CyM. Existe una total complicidad económica y de intereses entre las elites europeas (España, Francia, Bruselas) con el Majdén marroquí como para arriesgar eso. Mucho se tendría que descontrolar la situación y ni el poder en Rabat ni en Madrid desean algo así porque representaría un salto en el vacío. Quien mucho tiene, tiene mucho que perder.
Pero en Marruecos, tener, lo que se dice tener, solo tienen unos pocos. La miseria en Marruecos, su tensión demográfica, sus conflictos no resueltos en Rif y Sahara, encuentran en la pretensión sobre CyM una salida nacionalista que funciona bien como pantalla y ayuda además a engrasar las entregas de ayudas económicas europeas.
Dejar pasar, facilitar el paso masivo en momentos puntuales quita presión por un lado y la mete por otro, lo que tiene su punto de utilidad funcional. Madrid sabe esto perfectamente y es ya evidente que no desea enfrentarse pues «comprende» las necesidades de Marruecos por aliviarse en la frontera española de vez en cuando.
La estrategia de Madrid y la UE es Oegenizar el conflicto, quitarle contenido político estratégico y reducirlo a lo humanitario. Marruecos está colocando sus excedentes de población en Europa y Francia, las remesas de esos millones de personas ayudan a la economía del Majdén y las plusvalías de la clase dirigente europea, partidaria de liquidar lo que resta de la estructura social europea surgida durante los años del welfare state. Se trata de convertir las tensiones de clase potenciales, en tensiones interraciales y pudrir con ello los sistemas democráticos, hundir salarios, la formación de una masa laboral precarizada y sin cohesión interna, y someter a tensión lo que queda de los servicios públicos en la era de la privatización. En ese juego, de medio largo plazo, Marruecos es imprescindible.
La oligarquía española lo sabe bien. Ya usó como carne de cañón a los rifeños del Protectorado para ahogar en sangre al pueblo y lo de ahora es solo otro momento de su cínico juego. Los aspectos simbólicos de CyM para España y para Marruecos tienen gran importancia. Llevarlos mal puede causar desestabilización. Llevarlos bien puede significar ir cociendo la rana lentamente, hasta que un día, tras muchos pases, tensiones y contradicciones aplazadas, la vida en CyM sea insoportable para los españoles y una fórmula de cogestión de soberanía permita dar el paso a Marruecos para hacerse con esos territorios.
En una generación más, la propia estructura social y cultural española habrá cambiado y la oligarquía se sentirá más libre para ceder lo que haga falta. Sánchez es el administrador de la finca, tiene interés personal en seguir siéndolo él, obvio, y desde luego conoce el juego. Hay un juego doble compartido con Marruecos. Está en eso.
La derecha española odia a Sánchez profundamente porque su alianza parlamentaria con partidos secundarios, todos ellos pro OTAN, pro UE, pro Israel y de un oportunismo atroz respecto del R78, bloquea una mayoría PP VoX, lo que lleva a aprovechar la crisis de Ceuta para desgastarle. Ni que decir tiene que tanto PP como Vox juegan al mismo juego cínico que Sánchez, pues es el juego de la oligarquía española en relación a Marruecos.
Lo que ha causado una alteración en los ritmos del juego y su percepción pública es la presidencia de Trump, su incontinencia verbal, su desprecio por lo hispano a lo que ve como decadente y saqueable y también la necesidad de controlar aún más el Estrecho tras su humillación en Ormuz, No falta tampoco el odio israelí por haber roto Sánchez, por motivos oportunistas, el silencio de los estados europeos sobre el genocidio en Gaza. Sánchez muy conocedor del tablero aprovecha el confuso juego de estos días en los que está recibiendo este fuego cruzado para meter a Rusia como uno de los actores responsables de la crisis en Ceuta, una acción coherente con la guerra híbrida que OTAN y UE libran con ese país, dando un mensaje con esto: tengo mi patio trasero con sus propios problemas pero en temas atlánticos y de la UE estoy donde debo estar y soy un actor funcional.
En pocas palabras: Sánchez no solo nos miente, es que además, encima, no nos dice la verdad.
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Posted on 2026/08/31
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