Bullshit Jobs: A Theory (2018) de David GraeberDavid Graeber (antropólogo anarquista, conocido también por Debt: The First 5,000 Years) parte de un ensayo viral de 2013 y desarrolla la idea de que una gran parte del trabajo contemporáneo es inútil, innecesario o incluso perjudicial. Define un bullshit job (trabajo de mierda o absurdo) como:
«Una forma de empleo remunerado que es tan completamente inútil, innecesaria o perniciosa que ni siquiera el propio empleado puede justificar su existencia, aunque, como condición del empleo, se ve obligado a fingir que no es así».
El test práctico: si ese trabajo desapareciera de la noche a la mañana, la sociedad no empeoraría (o incluso mejoraría) y casi nadie lo notaría.Graeber sostiene que, a pesar de los enormes avances de productividad y automatización (Keynes predijo en 1930 una semana laboral de 15 horas), no se ha reducido el tiempo de trabajo. En su lugar se han inventado y multiplicado puestos sin sentido. Según él, más de la mitad del trabajo social actual es inútil (total o parcialmente). Esto genera un daño psicológico profundo: una “violencia espiritual” porque las personas deben fingir que su labor tiene valor mientras saben que no lo tiene. El problema se agrava por la ética protestante del trabajo, que asocia el esfuerzo (aunque sea absurdo) con la virtud y la dignidad personal.Las cinco categorías de bullshit jobs
- Flunkies (lacayos o adláteres): existen para hacer sentir importantes a sus superiores (recepcionistas ociosos, asistentes administrativos decorativos, porteros, “greeters” de tiendas).
- Goons (matones o agresores): roles que dañan, engañan o presionan a otros en nombre del empleador (lobbyistas, abogados corporativos, telemarketers, especialistas en relaciones públicas).
- Duct tapers (parcheadores): solucionan problemas que no deberían existir (programadores que arreglan código defectuoso, personal que gestiona equipajes perdidos por fallos del sistema, asistentes que cubren la incompetencia de jefes).
- Box tickers (marcadores de casillas): crean la apariencia de que se está haciendo algo útil sin sustancia real (cumplimiento normativo burocrático, encuestadores internos, periodistas de revistas corporativas, administradores académicos que generan papeleo).
- Taskmasters (capataces o gestores de tareas): generan trabajo innecesario para otros o supervisan a gente que no necesita supervisión (mandos intermedios, muchos cargos de “liderazgo” o middle management).
Graeber atribuye la proliferación de estos empleos a lo que llama feudalismo gerencial: las jerarquías burocráticas y corporativas se mantienen y expanden no por eficiencia económica, sino por poder, estatus y control político. Mantener a la población ocupada reduce el riesgo de rebelión. Distingue claramente los bullshit jobs de los shit jobs (trabajos duros, mal pagados y poco glamorosos, pero socialmente necesarios, como limpieza o cuidados).Propuesta: una renta básica universal (o mecanismo similar) que permita a las personas elegir cómo contribuir a la sociedad, liberándolas de la obligación de fingir utilidad.Artículos y críticasEl libro generó mucha atención y debate. Aquí algunas referencias representativas:
- Recepción general (Wikipedia y reseñas contemporáneas): Se elogia por su humor, ejemplos vívidos y capacidad para nombrar un malestar compartido. Muchos lectores lo encuentran catártico. Sin embargo, se critica su excesiva dependencia de anécdotas y de una encuesta YouGov (en la que ~37 % de británicos consideraban que su trabajo no aportaba nada significativo). Se señala que las horas semanales medias han bajado históricamente (de ~56 horas en 1900 a ~31 en el Reino Unido hacia 2018) y que la tipología de cinco categorías puede resultar arbitraria. en.wikipedia.org
- Reseña de The Guardian (Andrew Anthony, 2018): Valora que articula una indignación absurda colectiva y ofrece lecciones históricas interesantes sobre el culto al trabajo. Critica que los dos primeros tercios del libro reiteran el ensayo original con testimonios que se vuelven repetitivos, que la “teoría” no se desarrolla con suficiente rigor sistemático y que Graeber es demasiado escéptico con soluciones concretas. theguardian.com
- Crítica empírica académica importante: “Alienation Is Not ‘Bullshit’: An Empirical Critique of Graeber’s Theory of BS Jobs” (Soffia, Wood y Burchell, Work, Employment and Society, 2021). Usando datos representativos de la European Working Conditions Survey, encuentran que la percepción de hacer un trabajo inútil está fuertemente asociada a un peor bienestar psicológico. Sin embargo, contradicen las tesis centrales de Graeber: la proporción de trabajadores que consideran su empleo inútil es baja (menos del 8 %) y tiende a disminuir, no a crecer rápidamente; no se ajusta bien a sus cinco categorías; y la explicación más plausible es la alienación por malas condiciones laborales y entornos tóxicos de gestión, no la proliferación inherente de empleos objetivamente inútiles.
Otras reseñas (por ejemplo en The Times o blogs académicos) coinciden en que el diagnóstico “pega en el nervio” de mucha gente, pero que la explicación económica y la cuantificación están sobredimensionadas o carecen de rigor suficiente. Estudios posteriores en EE.UU. también matizan que la percepción de inutilidad se concentra más en ciertos contextos de financiarización y no explica todo el fenómeno por sí sola.En resumen: el libro es provocador, accesible y muy citado; acierta al describir una experiencia subjetiva extendida, pero sus afirmaciones cuantitativas y causales han sido cuestionadas por evidencias empíricas posteriores. Si quieres profundizar, el ensayo original de 2013 (“On the Phenomenon of Bullshit Jobs”) es más corto y ya contiene el núcleo de la idea.
Descubre más desde Sociología crítica
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.










Posted on 2026/07/30
0