Un serio Aviso Republicano / Miguel Pastrana De Almeyda. UCR – 12 de abril de 2015

Posted on 2018/11/22

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Miguel Pastrana De Almeyda. Secretario Federal de la asociación Unidad Cívica por la República (UCR)

Quiero introducir cuestiones relacionadas con el momento específico, para una Reflexión colectiva. No sólo de quienes hoy aquí estamos y somos, repito, una parte representativa del republicanismo en este país: la Reflexión deber ser, tanto o más que nuestra, de quienes, en la actualidad, están en puestos políticos preeminentes.

El Discurso de la República no es, en modo alguno, el de la anti-política, sino, muy al contrario, el de una extensión y profundización de la Política, puesta así a disposición de una colectividad y no solamente unos pocos.

Es algo que va más allá de poner o quitar un Gobierno.

(La aspiración republicana debe tener una plasmación política, no solo social y cultural).

Por tanto -primera conclusión a la cual deseo llegar-, el Republicanismo, teniendo -¡por supuesto! ¿Quién lo duda?- necesarios, imprescindibles significantes sociales y culturales, es primordialmente un concepto político. Político.

¿Qué quiere decir esto? Que el Republicanismo debe tener una plasmación política. Y -añadamos- clara y visible, si aspira de verdad a realizarse; a conseguir una Construcción Estatal republicana.

Puede haber Cultura Republicana, puede haber Activismo Republicano; haber, incluso, una Mayoría Social republicana, pero no tener República, si no existe esa plasmación, ese reflejo, político. De hecho, es lo que está pasando en España actualmente. Lo afirmo.

Desde diferentes ámbitos, se nos transmite que vivimos un momento decisivo; que es -cito literal- “ahora o nunca”. Pues bien: siendo así -no quiero, en este tramo, entrar a confirmar o rebatir la afirmación, admitámosla a priori-; siendo así, decía, razón de más para elevar nuestro nivel de exigencia y auto-exigencia. Pues si es tanto lo que está en juego, a mucho se debe estar proporcionalmente dispuesto entonces.

Partiendo de esta lógica, mis palabras van a ser -deben serlo- quizás más duras, tal vez más ásperas, que en otras ocasiones, mencionando también, cuando lo estime preciso, nombres y siglas concretos, cosa -como sabéis- muy rara en mí.

(Falta, por lo general, proyecto republicano en las iniciativas políticas regeneracionistas actualmente en marcha)

Entiendo que la coyuntura requiere claridad y coherencia. Señalo entonces, para quien desee escuchar: las propuestas de Regeneración Democrática, las iniciativas de Unidad Popular, Convergencia, Proceso Constituyente… y cualesquiera otros nombres usados para procesos políticos en curso cuya, en general, buena intención, yo no vengo a discutir ahora, están adoleciendo sin embargo, también por lo general, de una -llamémosla– falta de republicanismo consecuente, la cual -lo aviso- pone muy en riesgo su capacidad de transformación positiva en la Sociedad. En otras palabras, sus posibilidades de éxito real.

Quiero precisar que esto lo afirmo, por: uno, y lo más deseable: aún hay tiempo para subsanarlo y dotar a todas esas iniciativas de un Republicanismo explícito e inequívoco. Doy por seguro que todos los aquí presentes, y muchas más personas, ayudaríamos de firme a ello si hubiese voluntad cierta por parte de los dirigentes de apostar en serio por la República en sus propuestas políticas.

Pero –y dos-, si no se apuesta por la República (luego señalaré cuanto conlleva ese Compromiso), nosotros, que vamos a ayudar en cualquier caso (así lo digo), digo también, que si no se lograra entonces el Cambio y la Victoria anhelados, nosotros seguiríamos organizados en la Resistencia -de eso bien sabemos- frente a cualquier sentimiento de derrota, desmoralización y pesimismo.

(Si esa carencia conduce a un fracaso concreto, no será vinculante para los republicanos: seguiremos luchando siempre por la justa causa del pueblo)

Por Republicanos, por Republicanas, y más por ser los de Negrín, nosotros no aceptamos la derrota. Máxime si se da en una lucha para la cual se ha contado poco o nada con nosotros y cuanto proponemos.

No somos, con todo respeto, del ahora o nunca, sino del ahora y siempre.

No aceptamos ni aceptaremos ninguna derrota para nuestra Causa, que es la Causa legítima del Pueblo en España desde el 14 de Abril de 1931.

Otros podrán plegar banderas si quieren; aceptar una Monarquía más o menos modernizada (así dicen), más o menos legitimada, si llegara el caso -y ya es mucho suponer- en una urna puntual. Nosotros, no. No lo aceptamos.

He afirmado que falta República en las propuestas de Regeneración que se están haciendo desde las principales fuerzas políticas. Por supuesto, no falta en la misma forma e igual medida en cada organización. Referiré algunas más adelante. Ahora, sintetizar cuanto, en mi opinión, significa esa carencia de republicanismo:

(Lo que significa la falta de aspiración republicana en las propuestas de regeneración democrática)

Sencillamente, faltar un necesario nexo de unión y profundidad en las justas luchas sociales, sindicales, políticas. En las Mareas. En la Educación y la Sanidad Públicas. En la reivindicación del Empleo. En la Vivienda. En la lucha contra los desahucios. En la defensa del Estado Laico. En la Memoria Democrática y contra la Impunidad del Franquismo…

¡Seamos, señores, serios, honestos, políticos en el mejor y auténtico sentido! ¿Puede pensar alguien quien se identifique con estas justas Causas, que son realizables en un marco distinto a una III República Federal de los Pueblos y Naciones que forman España? ¿Puede alguien, de verdad, creer que es posible sin República?

Y si la respuesta, con honestidad, es no, ¿por qué entonces se ignora la República como un Punto Programático principal, en grande, en la cabecera, en los Programas políticos y electorales? ¿Por qué?

Se oye decir a dirigentes, que la República -cito literal- “no es un asunto que interese ahora mismo a la Ciudadanía”. Hemos oído eso -porque todos lo hemos oído- en dirigentes, incluso jóvenes –renovados pues, vengo a decir- del PSOE, de “Podemos” e incluso, aunque se oiga menos, pero todavía, de Izquierda Unida. Enorme error cuyas consecuencias habrán de verse a no mucho tardar si no se rectifica. Todavía es tiempo.

(La responsabilidad que tiene un dirigente político de ver no sólo lo inmediato, sino también más allá)

Resulta probable, y muy comprensible, que alguien que está en la angustiosa inmediatez, en la urgencia vital, del desahucio, del desempleo, de la falta de comida incluso, no piense, en ese momento, en la República (aún así, muchos piensan) Pero yo digo, afirmo, que el dirigente político, por serlo, tiene el deber y la obligación, sabiendo que la solución democrática duradera pasa ineludiblemente por la República, de decirlo. Alto y claro. Y repetirlo cuanto sea menester, y donde.

Cuando se habla, por ejemplo, de salvar el Estado del Bienestar, ¿a cuál nos referimos? ¿Al del año 2004, primera legislatura de Zapatero? ¿A 1996, primera de Aznar? ¿A 1982, con Felipe González? Todos ellos tuvieron un gran Pacto Social en su momento, se nos presentaron como modelos exitosos, y siguen siendo referentes incluso para personas regeneracionistas de hoy.

Entonces, ¿no hemos aprendido cómo funciona el Régimen Monárquico español post-franquista? ¿No hemos aprendido nada de la Historia, de nosotros mismos?

La torcedura fundamental que explica nuestro presente, está en el año 1939, cuando el Franquismo se impone a la II República de manera ilegítima y criminal. El Régimen Monárquico de 1978 deriva de ahí.

Yo no desprecio, conste, esfuerzos de aquella época por conseguir algo más justo y hacia la Restitución Republicana. Yo no desprecio eso en ningún caso. Sólo constato, ahora, un hecho histórico. Y, a ser posible, para que esta vez sí, recuperemos la República que nos robaron a sangre y fuego.

(El régimen de la monarquía se está “rearmando”. la importancia de los trabajadores manuales, de oficios, obreros… en la defensa republicana)

Por eso -lo digo le duela a quien le duela-, no basta, no es bandera suficiente, llamar a derrotar a la Derecha. ¿A cuál Derecha, pregunto yo? ¿Al Partido Popular? ¿Empieza y termina ahí la Derecha en nuestro país? Si fuera sólo eso, al PP ya se le derrotó en 2004. Volverá a vencérsele antes o después. Pero no consiste todo sólo en eso.

El Régimen de la Monarquía puede permitirse perfectamente hacer ciertas concesiones; ralentizar algunos desahucios y privatizaciones. Pagar flores, en fechas señaladas, para las tumbas republicanas. Abrir un poco el Crédito bancario. Escarnecer a unos cuantos corruptos seleccionados. Crear varios puestos, en condición precaria, de trabajo… nada, en cualquier caso, que ponga en peligro la esencia del Régimen. Y ya habrá tiempo, más adelante, de volver a apretar.

Eso puede suceder, va a suceder, si no traemos la República.

Es cierto que hay un proceso Constituyente en marcha en este país, y es el del propio Régimen encabezado por la Monarquía.

De ahí que tampoco baste con decir Proceso Constituyente, pues no significa República, como decir carretera, ni significa a Madrid, y bien puede ser a Barcelona. Debe señalarse la dirección; decir República.

Se trata de construir un Estado republicano participativo en el cual, gobierne el partido que gobierne, no se pueda atentar contra el Pueblo. Y digo, el Pueblo: los jóvenes muy preparados, por supuesto. Pero también, y siempre, los –quizá- no tan preparados y no tan jóvenes. Trabajadores manuales, de Oficios, obreros… que siguen –seguimos- siendo mayoría. Como fue para conseguir y defender la II República.

(La cuestión republicana actualmente en el PSOE)

Voy a referir ahora, de forma muy somera, la cuestión republicana en tres partidos políticos. Hay otros, por supuesto. Pero yo voy a referirme ahora a estos tres.

El PSOE: un partido decisivo en la consecución y defensa de la II República. Como el PCE, acepta en 1977 al Rey elegido por Franco. No voy a entrar ahora en posibles motivaciones. Sólo refiero, escuetamente, hechos.

Soy de quienes piensan que en el PSOE sigue habiendo personas, no pocas, por la República. Hoy aquí mismo están presentes algunas de ellas. Dicho esto, parece evidente que sus candidatos más conocidos no apuestan por la República. Pedro Sánchez –quien fue elegido en Primarias, no lo olvidemos- defiende la Monarquía. Hay algunos otros nombres que parecen menos proclives a ello. Diré uno, porque estuvo cerca de ser Secretario General: Eduardo Madina. El tiempo dirá si el PSOE, como partido, vuelve a apostar por la República. Yo sólo quiero observar algo, desde el respeto: ya no basta con decir que la Base del partido es una cosa, y la Dirección, otra muy distinta. El Secretario General actual ha sido votado, de forma directa, por una mayoría de la Militancia. Con todas sus consecuencias, añado. Por supuesto, siempre hay margen de cambio y serán los acontecimientos –repito- los que determinen. Deberán ser entonces de nuevo los militantes del PSOE, quienes elijan consecuentemente.

(La cuestión republicana actualmente en “Podemos”)

“Podemos”; un partido político. Tiene apoyo desde el Republicanismo. Se ve.

Diré una cosa: el tic-tac también corre para ellos. Determinadas ambigüedades, y en especial si se está, o no, por la República, no podrán mantenerse ya mucho más tiempo. Ayudan a lo contrario declaraciones como la de Sergio Pascual, Secretario de Organización, quien dijo –cito literalmente- que la República “no es un asunto que interese ahora mismo a la Ciudadanía española”. O del propio Pablo Iglesias Turrión, cuando dijo –también literal- que “si Felipe VI se presentase a unas Elecciones a Jefe de Estado, tendría muchas posibilidades de ganar, por la enorme simpatía que despierta en los españoles”. Ese tipo de declaraciones –debemos señalarlo- ayudan poco. Sigue habiendo expectativas republicanas en “Podemos”, pero –aviso- la decepción y el rechazo serán proporcionales, si esas expectativas no comienzan a materializarse.

(La cuestión republicana actualmente en izquierda unida)

Izquierda Unida, en cuyo seno está el PCE, otra organización histórica en la defensa de la II República.

Seríamos injustos si no reconociésemos los avances que IU y, un poco más en cabeza, el PCE, han hecho en los últimos años hacia un Republicanismo consecuente. La presencia de ambas organizaciones, junto a otras –incluida aquella por la que hablo ahora- en la Junta Estatal Republicana; el impulsar la llamada “Declaración del Ateneo”, lo cual nos honra, porque fue en éste y con el apoyo de la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín”; impulsar aquella Declaración, digo, como respuesta política republicana a la imposición de Felipe VI en junio de 2014; las palabras, nítidas y firmes, de Cayo Lara en el Congreso de los Diputados, denunciando aquella maniobra palaciega; estos y otros hechos, indican el avance republicano en Izquierda Unida. Soy muy consciente, al reconocerlo, de que ciertos aspectos de esas iniciativas, son cuestionados desde posiciones no menos republicanas y tampoco carentes de fundamento. Pero cuanto compete al objeto de mi referencia, es constatar que esas iniciativas están, existen, y con ellas, un avance en clave de III República en Izquierda Unida en estos últimos años.

Dicho ello, añado que aún resulta insuficiente ese progreso. Con certeza. Aún hay importantes carencias de Republicanismo consecuenteen IU. La más hiriente, quizá, cuando algún dirigente de la formación, profiere todavía palabras muy semejantes a las -por ahora- habituales en las Directivas del PSOE y de “Podemos”. A saber: que la República no es una prioridad para nuestro país. Mil veces se diga –y quien lo diga-, mil veces lo rebatiré. Y estoy seguro de que todos los presentes.

Es insuficiencia no poner la República visible, alta, en los Programas electorales, en los carteles, en los debates.

(Los republicanos y las republicanas no debemos contentarnos ya sólo con que nos hagan “gestos”: se requieren compromisos políticos sólidos)

Dije al comienzo de esta intervención, y ahora vuelvo sobre ello para cerrarla, que es hora ya de que los republicanos, las republicanas, elevemos el nivel de exigencia allí donde estemos.

Hubo un tiempo, quizá no tan lejano, en que un gesto, una palabra de reconocimiento, un símbolo con ocasión de una efeméride, un despedirse diciendo “Salud y República”… parecía bastarnos, contentarnos. Es ahí, precisamente ahí, donde nos jugamos el futuro de la República: en no contentarnos ya simplemente con gestos y acciones puntuales. La iniciativa ha de ser sostenida. Lo digo con toda la seriedad del mundo. Ahí nos estamos jugando que la República tarde menos, o tarde más. Y hay gente, muchísima, quienes ya no pueden esperar más. Llevan toda la vida haciéndolo. Nosotros no vamos a defraudarles. Si lo hacen otros, será su responsabilidad, y sobre ellos caerá.

Pasó el tiempo –lo aviso a los dirigentes políticos- de ser, cuando se es, porque muchos, ni eso, republicanos a ráfagas; en sitios y fechas puntuales. Es preciso serlo en todo momento y lugar. Repito: en todo momento y lugar. Más, en los Ayuntamientos, en los Parlamentos Autonómicos, en el Congreso… Sí: en el Congreso. También, en esas tertulias y programas de televisión donde se habla de Política, pero luego, hasta quienes parecen más fieros se acogotan y engallinan a la hora de hablar de República. También en esos sitios hay que promoverla, también.

(Sobre el referendum república-monarquía y sobre la memoria histórica democrática)

Voy terminando, ahora sí. Puede haber quien eche en falta menciones mías, en esta intervención concreta, a la cuestión del Referendum. Como no gusto yo de eludir, pero estoy ya condicionado por la duración de este discurso, sólo una cosa comentaré: hay, sobre el papel, varios instrumentos democráticos válidos para alcanzar la República. Varios pueden serlo. Pero ninguno, si no se toman con la seriedad, la determinación y la energía necesarias. Esa, tomárselo en serio, es la clave, y no tanto, en mi opinión, el instrumento.

Tampoco he hablado, aunque la he referido, de Memoria Histórica. Brevemente, afirmo: sin Verdad, Justicia y Reparación, no existirá República digna. Pero a la inversa es igualmente cierto: no habrá final efectivo de la Impunidad del Franquismo, en tanto no se consiga –consigamos- la III República. No dispongo de tiempo ahora para desarrollar este argumento, y no vengo a concluir, en ningún caso, que no se trabaje en la Memoria Histórica Republicana bajo este Régimen Monárquico. Al contrario. Digo cuanto digo, y se me entiende…

He de recordar el mensaje principal, yo lo considero así, de este discurso: a día de hoy, falta República –y III República- en las propuestas políticas regeneracionistas. Esa carencia hace peligrar el éxito de una Regeneración verdadera; de una Cambio real. Lo advertimos.

En cualquier caso, los republicanos, las republicanas, seguiremos luchando democráticamente, y resistiendo.

(Nuestros “14 puntos para la iii república” lanzados en diciembre de 2011, los sintetizamos hoy en 3 puntos)

Aquí, en este Ateneo de Madrid, en diciembre de 2011, desarrollamos los “14 Puntos para la III República”, cuya influencia posterior ha sido cada día más evidente (invito a mirar en Internet para comprobarlo) Basándonos en ello, y a modo semejante al del Presidente del Gobierno republicano, Juan Negrín, en las Cortes Españolas reunidas en Figueres en enero de 1939, podemos sinterizar en 3, bien claros, nuestros Puntos:

1º- Fin de la Impunidad del Franquismo.

2º- Ilegitimidad del Régimen Monárquico heredado.

3º- República en España digna –palabra esa esencial- de la Segunda.

La pregunta es: ¿quiénes, políticos regeneradores de hoy, tendrán el valor de defender esto?

Porque –y ello es la clave- la Hora de la III República, habrá de ser, necesariamente, la Hora de los Valientes; de las personas firmes de coherencia en la Democracia, y sin miedo. Así será.

(Hay “masa social” republicana suficiente en este país: quienes tengan el coraje -y los medios- para traducirla en política, ganarán. y el pueblo con ellos)

Yo quiero, por tanto, acabar -no habiendo eludido hacer signo en las insuficiencias, para su subsanación justamente- ; acabar, digo, en positivo, pues motivos ciertos hay para ello: recordad las Manifestaciones cuando abdicó el Rey Juan Carlos I, ¡recordadlas! ¿Que no hay masa social republicana suficiente en este país? ¡Claro que la hay! Lo afirmamos.

Sálgase a escuchar por las calles, sálgase a escuchar por las calles. ¿Quién recogerá esa Voz? De quien lo haga, será la Victoria; y la República, para todos.

¡VIVA LA REPÚBLICA!

* Intervención en el acto público titulado Homenaje republicano al 14 de Abril de 1931 y ante otras Elecciones municipales, que se celebró en el Ateneo de Madrid, el 12 de abril de 2015

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