¿Qué es un cuadro? / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2020/07/30

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«Nuestra tarea es la crítica despiadada y mucho más contra aparentes amigos que contra enemigos abiertos», Karl Marx.

No confundamos, un cuadro no es un apparatchik, pueden coincidir pero no son necesariamente lo mismo. Intentemos definir un buen cuadro. Es preciso en primer lugar señalar que esto no es un problema unidimensional, de algo limitado a lo organizativo, a la simple capacidad de gestionar la dinámica de grupos humanos, de lo político desgajado de lo moral; no es así. Un buen cuadro es alguien movido por un profundo sentido moral. Partiremos de aquí.

Un cuadro es alguien que sabe lo que hace y porqué lo hace, que lo sabe explicar, que tiene una visión de conjunto, que sabe organizar a los demás y cuando se retira deja tras de sí una organización que funciona, que donde hay confusión ayuda a lograr claridad, que sabe ayudar a darle sentido político a las luchas, que sabe poner en palabras lo que todos piensan y es capaz de confrontar con los prejuicios y los tópicos que enfrentan a unos con otros e impiden avanzar, un cuadro es alguien cuya primera tarea es formar otros cuadros para que las luchas puedan sobrevivir sin tener que empezar de cero. Cuando tienes un puñado de cuadros tienes un partido, un sindicato, una asociación, un movimiento social. Porque el verdadero cuadro no es un tipo individualista, es alguien que sabe reconocer a un camarada y sabe coordinarse, ceder, dialogar, trabajar en equipo. Un cuadro no es alguien que se mueve en el terreno teórico desligado de la acción, la teoría es algo relacionado con la realidad, si no se conoce la realidad no se puede «teorizar», teoría y praxis mantienen una relación dialéctica y un buen cuadro debe saber moverse en esa tensión. Esto es clave. Ni acción sin reflexión, ni reflexión sin acción.

Un cuadro bien preparado, cuando tiene unos objetivos y un plan, no teme a las críticas en público, saldrá y explicará lo que haga falta, no rehuye el debate, tiene respuestas. Habrá de temer la insidia, la descalificación, el infundio… pero ¿las preguntas? ¿el debate? ¿la oportunidad de extender sus razones? No. A eso no le teme un buen cuadro.

Un cuadro es alguien temido por las estructuras de aparato de partido cuando hay cosas que ocultar y lo que se hace no es claro.

Los cuadros son la diferencia entre una revuelta y una revolución o, si quieres más modestamente, entre una molestia para el poder y un verdadero problema.

No confundamos nunca un cuadro con un cargo de partido, Obviamente los cargos de partido debieran ser cuadros, sin que sea necesario ni conveniente que todos los cuadros sean cargos. Pero ser dirigente de una organización sin ser cuadro es una aberración, pues en el mejor de los casos no será mas que una marioneta de alguien tras el escenario, o de haber logrado el puesto por descarte de los demás, será una nulidad, pero puede ocurrir que sin ser cuadro en un sentido estricto sea un apparatchik  amoral y entonces tenderá a usar la autoridad sin criterio, sin sentido político, cayendo en el despotismo y la manipulación.

En ocasiones encontramos militantes de partido en reuniones, coordinadoras, plataformas, asambleas y ese tipo de reuniones. Y suele verse un espectáculo patético si los ves limitarse a consignas, falsos dilemas, chantajes, trampas o imposiciones. No confundamos: una cotorra parlanchina, un manipulador o un brazo de madera, no es un cuadro. Cuando un partido te manda una y otra vez militantes de ese tipo a reuniones de amplia base para ver si saca algo o a tratar de imponer algo, es que ese partido es una basura, está en manos de inútiles o que sus políticas son un tremendo error.

Un cuadro puede caer, puede cansarse, puede ceder, y puede que hasta dado el caso se rompa y pueda venderse, es humano y por tanto mortal, sus enemigos lo saben. Si le hieren, ¿acaso no sangrará?  Si le envenenan, ¿acaso no morirá? Y si le atacan, ¿no responderá como debe? Pero hay algo peor, puede equivocar su causa, puede poner su conocimiento al servicio consciente de algo que no lo merece. Si es por error, hay solución. Si se ha corrompido no; ya no será entonces un cuadro, sino un enemigo y cualquier cuadro de verdad le podrá detectar y combatir.

Pero un buen cuadro no puede ser vencido, pues sabe que no hay batalla perdida para quien no se rinde.