La garantia de la libertad no es el respeto a la propiedad privada, sino el respeto a los derechos básicos derivados de la condición de ser humano. En un sistema que basa la libertad individual en la tenencia de propiedades, quien no las tiene vive despojado de libertad sobre su propia vida. La esclavitud fue al tiempo la forma suprema de propiedad y la de la mayor alienación que sufrir pueda una persona.
El liberalismo es un enemigo absoluto de los derechos humanos, pues niega que la condición humana sea suficiente para ser sujeto de derechos. El liberalismo teme al estado porque puede ser instrumento del derecho de los pueblos a sobrevivir, desean destruir al estado y volver al viejo sistema de ejércitos privados y de servidumbre de la población en manos de los dueños de la tierra y los medios de vida.
La República democrática y popular, es decir, la república republicana, es la única garantía de los derechos humanos básicos, pues se basa en la idea de la ciudadanía universal, de la igualdad politica de todos con independencia de cuanto dinero o propiedades se tengan, en la libertad para desarrollar la propia vida en armonía con el bien común y en la fraternidad solidaria para hacer frente a los sacrificios y a los buenos y malos momentos de forma que nadie esté sólo en caso de necesidad.
Que nadie se confunda con los usos diversos de la palabra liberal. En la España sometida al clericalismo y la Iglesia y con una monarquía reaccionaria, liberal significó mucho más que el liberalismo económico-político anglosajón; pero los liberales de hoy condenarían a muerte a Riego, de la misma forma que ocultan su nombre. Hemos de llamar a las cosas por su nombre, aquí y ahora liberalismo es lo que es, una fuente de miseria y alienación para la mayoría. La tradición republicana española ha sido casi borrada del mapa moral de la población por años de represión y oscurantismo primero y de profundas transformaciones sociales que, ligadas a la herencia franquista y a la influencia del capitalismo norteamericano desde los Pactos con Estados Unidos, han acabado por dejarnos inermes ante la actual ola neoliberal. Hoy llaman democracia a la forma que adopta el capitalismo en el mundo anglosajón.
Asistimos en toda Europa a una ofensiva brutal del liberalismo, expresión política del capitalismo, que busca la destrucción de la herencia de la Revolución Francesa, de la idea de bien común, de solidaridad y de derechos humanos universales.
Nos arrastran a una nueva Edad Media, con las multinacionales como nuevos señores feudales sin ninguna obligación con sus siervos, nos llevan a una sociedad sumida en el dolor y la precariedad, con las personas atomizadas en sus vidas, inermes ante los grandes aparatos del poder, la empresa, el dinero y la violencia institucional, sin pasado, sin futuro y sumidos en un presente continuo donde impera la desesperación, el egoísmo y ni soñar se puede que las cosas puedan ser de otra forma.
Este es el presente y el futuro que quieren lograr. Tarea nuestra es impedirlo.
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franco
2015/06/13
El neoliberalismo es un sistema político cuyo objetivo en la últimas décadas fue apropiarse de lo público y privatizarlo en la URSS y europa oriental como también en occidente. Además distribuyó la riqueza haciendo más rico a los ricos y más pobres a los pobres a nivel nacional y global, los indicadores lo acreditan.Debilito al sistema económico capitalista en la producción de riqueza. El neoliberalismo es la causa del fracaso actual. La resistencia y lucha de los trabajadores, de los nuevos proletarios que no se dejan disciplinar imposibilita el retorno a las viejas y conocidas formas de explotación. Por ello la crisis.
Mazo Molotov Macabeo (@GMazoG2)
2015/06/13
En realidad, el mal llamado neoliberalismo fue algo que el capitalismo hizo por necesidad, al paralizarse el viejo modo de acumulación de capital surgido tras la Segunda Guerra Mundial, el cual a su vez fue hecho sólo posible por las enormes destrucciones causadas por la guerra -como causa objetiva o más bien como explicación de por qué fue posible para el capital- y el miedo del capital al comunismo -como causa subjetiva, de por qué el capital se vio obligado a hacer concesiones. Modelo de acumulación capitalista que podemos llamar keynesiano, o «Estado del bienestar» (el bienestar en realidad nucna alcanzó grandes metas, pero el tenerlo como expectativa, como tendencia en que parecían moverse las cosas, fue clave y definitorio de la época, con grandes y muy negativas consecuencias políticas y sociales al desmovilizarse la clase obrera como tal, y con ello hacer posible el que el capital rompiera impunemente el pacto social y llegar a la situación actual). . EL agotamiento de ese modelo keynesiano de acumulación es lo que generó la crisis de finales de los sesenta (aunque se suele conocer por el hito que supuso la crisis del petróleo de 1973, pero ya desde 1966 se puede ver en las economías de EEUU, Francia, etc.). Era eso, el abandonar el keynesianismo y pasar al neoliberalismo, o el derrumbe del sistema capitalista. En realidad el capitalismo no ha sido capaz de encontrar una verdadera solución, pues con el nuevo modelo de acumulación no ha sido capaz realmente de relanzar ese proceso de forma vigorosa, sino simplemente evitar a duras penas su colapso, por ejemplo: las tasas de crecimiento del PIB nunca se recuperaron y la tendencia es claramente decreciente, la falta de salidas de inversión en la producción de bienes y servicios para las enormes cantidades de riqueza arrancadas al trabajo es lo que da lugar a la especulación, la llamada financiarización de la economía, y a un sistema económico que no es capaz ya de funcionar más que formando «burbujas» especulativas que mantengan viva de alguna manera cada vez más artificiosa, uniendo pero al hacerlo incrementando el abismo entre la tendencia a extraer cada vez más riquezas -motivación básica de toda empresa capitalista- de la tendencia decreciente a ser capaz de invertirlas en la producción… Uan manera de parchear y mantener apenas enlazados, cada vez mas enfrentados, cada vez más contrapuestos, los dos polos del proceso de acumulación (o ciclo ahorro-inversión), una manera que no es otra que a base de esquemas Ponzi, timos piramidales, que inevitablemente revientan causando la catástrofe. El sistema capitalista tiende claramente -de hecho lo es ya, y lo es desde aquella crisis de los 70- a una economía de estancamiento, un sistema socioeconómico que sólo sobrevive porque nadie se alza para derribarlo, y sobrevive a base de explotar cada vez más el trabajo y saquear cada vez más el llamado tercer mundo, y que conduce inevitablemente a la larga a un mundo de elites capitalistas viviendo por todo lo alto sobre una inmensa masa social de miseria, y no nos engañemos: de la más absoluta de las miserias -y tampoco nos engañemos con que si los pobres no consumen el capital se arruina: nadda impide desplazar al producción a la producción de productos «sólo para ricos», y menos aún en la medida en que los ricos son cada vez más ricos y no saben qué hacer con sus riquezas: el capitalismo ya ha sido así antes, lo de la pos-guerra hasta los 80 ha sido una etapa excepcional, provocada más que nada por el miedo al comunismo. De hecho es lo que vemos: desde los 90, todo va marcha atrás. Lo que estamos viendo no es el fracaso del neoliberalismo, sino el lento declinar del capitalismo, y lo estamos viendo desde los 70, no desde 2007. Un lento declinar que, lógicamente, no es lineal, sino en el que se van acumulando las tensiones hasta que se produce un estallido, que es lo que hemos visto en 2007 en adelante. Y lo que va a volver ocurrir, vivimos en el capitalismo, más que neoliberal, «espumoso», que, como decía, no es capaz ya de basarse en el desarrollo económico (ni cultural, ni social…), sino en la formación de burbujas especulativas, como estamos volviendo de hecho a ver, y eso que aún estamos lejos de salir de la crisis: lo único que ha pasado hasta el momento es que «hemos» tocado fondo y las cosas ya no empeoran en picado.
Mazo Molotov Macabeo (@GMazoG2)
2015/06/13
Así, que, sí: como dice Pedro, esto va camino de la Edad Media, pero en un sentido mucho más grave. mucho más tenebroso, mucho más… diría diestro más que siniestro. La tendencia actual es similar al largo proceso por el que el Imperio Romano, la antigüedad esclavista en el Mediterráneo y la gran y grandiosa construcción social, cultural, política y jurídica -no sólo económica- que abarcaba, entró en declive tras los antoninos durante largos siglos, que incluyen en mi opinión a la llamada alta Edad Media en que pervivía de mala manera, degradada, descompuesta, oliendo a cadáver podrido, la sociedad antigua, ya sin Roma y sin expectativas (las Dark Ages de que hablan los ingleses parece un término más apropiado), hasta que finalmente en la baja Edad Media se reactivó otra vez el progreso -etapa esta última que a mí me parece que tiene mucho más que ver con el Renacimiento y lo que vino después que con la alta Edad Media, al menos en lo que a Europa Occidental se refiere (he de decir que el concepto de Edad Media cada vez me resulta menos convincente).
franco
2015/06/15
UNILATERALISMO- MULTILATERALISMO- NEOLIBERALISMO-TRABAJADOR Y PROLETARIO COGNITIVO
El matrimonio entre el unilateralismo de EE.UU. y el neoliberalismo económico es una unión relativamente reciente (Pinochet-Tacher-Reagan). Parecía natural e inevitable que una política económica de privatización radical de bienes públicos e industrias, un ataque implacable sobre las organizaciones del trabajo, y una ideología de libre comercio debía ir de la mano con el dominio de EE.UU., de la política global y los asuntos militares. Había o Hubo otras alternativas. Varios acuerdos multilateralistas de poder global, frecuentemente con el concierto entre los estados-nación europeos dominantes, compitiendo con el unilateralismo de EE.UU. durante ese período. Por supuesto, las opciones multilateralistas no eran anticapitalistas, pero presentaban distintas combinaciones de control estatal y privatización, estructuras de bienestar y libre mercado.
La decisión política para la unión entre neoliberalismo y unilateralismo de EE.UU elevó y centralizó el comando capitalista para controlar la transición económica global, desde el fordismo al post-fordismo, o desde un paradigma centrado en la producción industrial a uno centrado en la producción basada en el conocimiento (trabajador proletario cognitivo).
Con el colapso del unilateralismo de EE.UU:, el matrimonio se deshizo. El arsenal político y militar del unilateralismo demostró ser incapaz de gestionar la transición política de la globalización y finalmente, a través de una década o más de guerra global, aparentemente sin fin, el desorden económico solo se incrementó.
La crisis es causada por la nueva ontología del trabajo cognitivo: Las formas de trabajo intelectual, afectivo, y cognitivo que están emergiendo con rol central en la economía contemporánea no pueden ser controladas por las formas de disciplina y comando desarrolladas en la era de la fábrica.
La responsabilidad primaria por esta decisión de vincular la estrategia económica capitalista al unilateralismo en esta etapa reside, no tanto en el gobierno de EE.UU., sino el pánico desmoralizador de los ricos de toda riqueza expresado en las Bolsas, sectores financieros y los mercados de acciones del mundo. ¡inseguridad burguesa!
Por otro lado, los gobiernos y los líderes corporativos de todo el mundo (Davos, Suiza)., necesitan cada vez más confiar en un sistema multilateral de poder, en un mundo siempre más global.
Paradójicamente el unilateralismo derrotó al multilateralismo: los Estados Unidos evidenciaron ser débiles para gobernar por sí, pero han sido bastante fuertes para bloquear acuerdos multilaterales. Cuando el unilateralismo fracasa, el multilateralismo no pueda asumir el control. En realidad los fundamentos del multilateralismo ya estaban arraigados antes de que el unilateralismo le diera el golpe de gracia.
Ni el unilateralismo ni el multilateralismo, hoy por hoy, son capaces de apoyar un proyecto económico neoliberal.
Un poder político no pueda, independientemente, configurar y mantener un sistema económico. El problema está en la incapacidad del neoliberalismo.
El neoliberalismo ha fallado porque nunca fue un programa para la producción capitalista. Las características de la política neoliberal son: fuertes derechos de propiedad privada y débiles derechos del trabajo, privatización de lo común y de los bienes públicos, mercados libres, y libre comercio. Focalizados en el comercio y la redistribución de la riqueza. “El principal logro sustantivo de la neoliberalización”, declara correctamente David Harvey, “ha sido redistribuir, más que generar riqueza e ingresos”, gracias a estrategias de acumulación para la riqueza a través de la desposesión de lo público y los pobres. Continua: “el neoliberalismo es un proyecto para restaurar el poder de clase. Bajo la política neoliberal de hecho los ricos se han hecho mucho más ricos y los pobres más pobres dentro de cada nación y globalmente.
El proceso de extracción –petróleo, gas, y minerales- son las industrias paradigmáticas del neoliberalismo. Una porción importante de riqueza generada en el neoliberalismo se ha alimentado con el cadáver del socialismo, transfiriendo a manos privadas la riqueza consolidada en la propiedad pública, industrias etc. (Rusia , Europa oriental)
La esencia del modo de producción capitalista es y debe ser producir riqueza; pero esto es exactamente lo que el neoliberalismo debilita. La crisis del neoliberalismo, entonces, se debe no tanto al fracaso del unilateralismo o el multilateralismo en proporcionar un arreglo político eficaz de apoyo y garantizar su redistribución de propiedad, sino más bien a la incapacidad del neoliberalismo para presentar un esquema para estimular y organizar la producción. Ninguna estrategia capitalista puede sobrevivir mucho sin producir riqueza.
PROLETARIO DEL TRABAJO COGNITIVO
El conocimiento, desarrollado a través de la práctica y el trabajo, ya era una fuerza productiva en la era mercantilista. En el capitalismo industrial el conocimiento siguió siendo una fuerza fundamental del desarrollo, no fue tanto un elemento interno, sino más bien externo, independiente de los trabajadores y así capaz de controlarlos. Mientras el capitalismo industrial maduró, el conocimiento se convirtió en fundamental pero completamente absorbido dentro del sistema de comando. En la economía de hoy, en contraste, el conocimiento que se expande a través de la sociedad –intelectualidad de masa- se está convirtiendo en una fuerza productiva central, fuera del alcance del sistema de control, y este cambio socava el paradigma industrial. “La crisis del capitalismo industrial”, escribe Carlo Vercellone, es en gran medida el resultado de una transformación social que ya ha configurado un modelo de desarrollo alternativo estructurado sobre dos ejes principales: la reapropiación y socialización de conocimientos que van más allá de la organización científica del trabajo, creando formas alternativas de trabajo que rechazan el productivismo; y por otro lado, la expansión de los servicios colectivos (salud, educación, investigación, etc.) como sectores y motores de un modo no productivista de desarrollo, basado no en las mercancías sino en producciones intensivas de conocimiento orientadas a la “producción del hombre por el hombre” y la reproducción de extensas capacidades intelectuales.
En resumen:
Primero, el conocimiento ya no es más simplemente el medio para la creación de valor (en la forma mercancía), sino más bien la producción de conocimiento es en sí misma creación de valor.
Segundo, el conocimiento no es más un arma de control capitalista, y, paradójicamente, cuanto más se esfuerza el capital en la valorización a través de la producción de conocimiento, más el conocimiento escapa a su control.
Finalmente:
El neoliberalismo no ha entrado en crisis solo porque fue atado al unilateralismo y se está hundiendo junto con él. El neoliberalismo ya estaba muerto, porque fracasó en aprehender y comprometer las fuerzas productivas cognitivas; no puede proporcionar un esquema para fomentar la producción e incrementar la generación de riqueza. La producción cognitiva plantea un problema para el capital, y el neoliberalismo no tiene respuesta. En Argentina se recuerda el fracaso de Cavallo (ministro de economía de Menen y Delarua periodo 1989-2001 fecha del estallido del neoliberalismo) cuando mandó a lavar los platos a los científicos.