Gabriel Alcolea, Mayo de 2015
Hoy, hace cuatro años que, como algunos cientos de ilicitanos más, y miles y miles en toda España, decidí sentar mis posaderas en la Plaza de mi ciudad, ilusionado y deslumbrado por una utopía, llamada DEMOCRACIA, que muchos ingenuos llevamos dentro desde nuestra juventud y queremos que un día de estos la ansiada señora pise el suelo ibérico y decida quedarse entre nosotros, que buena falta hace.
Poco tiempo me bastó para ir viendo que «aquello» no era lo que «nos» prometíamos. «Aquello», ese aire aparentemente tan limpio y puro, se olía y se respiraba peor a cada día que iba pasando. «Aquello», al poco tiempo, se veía teledirigido, aunque no sabíamos por quién y para qué.
No haré muy extensas estas letras; no vale la pena. «Aquello» en realidad no ha valido la pena para nada. Todo ha sido una brutal y sádica engañifa para bobos, gente de buena intención y, sobre todo, para los desesperados. Una maldita y cruenta falacia. Una maliciosa y perversa trama orquestada por cuatro empresarios adinerados, tres profesores universitarios, dos militares y algún sucio listo al que el primer escopetazo le estalló en la misma frente.
Curiosamente, aquellos mismos de: no nos representan; fuera los partidos políticos, democracia real ya, las banderas son como bragas, etc.etc.; aquellos mismos que nos apedreaban -o poco menos- cuando nos veían con nuestras banderas republicanas; esos mismos están ahora en los primeros pupitres de Podemos. Son abanderados y «secretarios generales» (qué cosas, coño, qué cosas) de los chicos complutenses. Son, ahora, los primeros en lucir su estandarte morado en sus circulos.
Han pasado cuatro años y el objetivo planeado ha cuajado. La izquierda, la verdadera izquierda, la roja y republicana, está desecha. Todos los frentes de acción y unidad popular que se daban por aquellos días se han ido a hacer puñetas…¡¡ o eso es lo que estos espurios jinetes de la apocalipsis mediática se han creído!!
Pero se equivocan. El viento terminará por barrerles a ellos o enviarles a los pies del Borbón. Toda esta gentuza pasará como han pasado tantos otros. El viento no podrá con los que van de frente a defender al trabajador, a la gente humilde, a los necesitados, a los que cuando proyecten una acción, expongan un programa, no sepan lo que es recular y recular. El viento no podrá con quiénes no han olvidado ni han dado nunca un paso atrás. Ciento de miles de cadáveres nos lo demandan día a día desde la cunetas franquistas y posfranquistas.
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flisi
2015/05/16
¿Quienes son aquellos que el viento trae? Sin esta aclaración el artículo es inconcluso, y, solo se reduce aquella conocida expresión de gente avejentada de que todo tiempo pasado fue mejor.
dedona
2015/05/16
se dice en el artículo
El viento no podrá con los que van de frente a defender al trabajador, a la gente humilde, a los necesitados, a los que cuando proyecten una acción, expongan un programa, no sepan lo que es recular y recular. El viento no podrá con quiénes no han olvidado ni han dado nunca un paso atrás.
miguelfm
2015/05/17
«Todos los frentes de acción y unidad popular que se daban por aquellos días se han ido a hacer puñetas».
Yo creo que esos frentes que se han ido a hacer puñetas no eran tantos, y que ya se habían ido, anteriormente, a hacer puñetas, y que si realmente hubiesen tenido alguna consistencia, hoy, todavía, estarían de pie cara al viento ( por cierto, puñeta significa paja en portugués, estaría bien leer paja donde dice puñeta). Así que veo yo mucho lamento que parte de cierta vanagloria. Esos frentes , efectivamente, no habían olvidado, pero si que habían caído en el olvido, ensimismados en el ombligo narcisista de su pureza. Es el lamento del que se ve desplazado en la linea de poder.
dedona
2015/05/17
está escrito en castellano, no en portugués, y en castellano se denominan puñetas a los adornos de encaje en las mangas de las togas. Su comentario merece que le manden a la porra, en castellano, pero sería inútil pues demuestra no entender nada.
miguelfm
2015/05/18
Lo de las puñetas era algo irónico, perdóneme si no ha sido de su agrado, era un recurso estilístico más allá del bien y del mal de cada lengua, para no decir en castellano, de una forma tan directa, que no existe una posición desde la cual defender que los frentes se han ido a hacer puñetas porque otros les han empujado a ello. Cuando sugiero que los frentes que se han ido a hacer puñetas se han ido a hacerse pajas, hablo de cierto apartamiento ensimismado, lejos del público, de cierto narcisismo que huye del vínculo solidario. Los frentes se habían alejado ya, incapaces de conectar con la gente, y sus actos los han llevado hasta aquí, que a nadie obligan a hacerse pajas, que yo sepa.
El argumento de lamento se parece a ese en el cual la gente de IU pensaba, en el tumulto de la crisis y antes de Podemos, que tenía al Psoe a tiro de piedra. Estaban pensando en eso y no en toda la mierda que han ido acarreando. No es cierto que estuvieran a tiro de piedra, no con esa trayectoria. Podemos ha venido a confirmar que la estrategia de IU no se sostenía por si sola, y que un solo soplo de una formación con escasos recursos ha sido suficiente para doblar hasta casi quebrarse un vanagloriado tronco. Podemos nunca estuvo a la altura de deshacerse, de quitarse de encima a IU (que es lo que realmente significa mandar a alguien a hacer puñetas, alejarlo). IU era ya el caballo rezagado, sin apenas aire, demasiado embridado por sus propias acciones. Pero siempre se puede recurrir al victimismo de echar balones fuera y culpar a los jinetes del apocalipsis