Fuente: El blog del Viejo Topo
Nada nuevo bajo el Sol. Me tragué el discurso por imperativo familiar. Forma parte del ritual. Era el primer discurso navideño de Felipe Uvepalito. Crecí viendo en las Navidades los discursos del dictador fascista Francisco Franco, el que fuera «caudillo de España por la gracia de Dios» con la bendición vaticana. Luego vinieron los discursos del progenitor de Felipe Uvepalito, el intocable Juan Carlos; intocable porque jamás será investigado y llevado a juicio (la figura del rey es intocable por ley), salvo que España sea una república. Ayer tocaba escuchar por primera vez el discurso del parásito real que es ahora jefe del estado por derecho hereditario. Igual que todos los de sus predecesores, sonaba más falso que un billete de seis euros. El nieto político del dictador hablando de la lucha contra la corrupción, me provoca el mismo efecto que el de un charlatán de feria vendiendo euros a noventa céntimos. A Felipe Uvepalito los medios sistémicos lo protegen con esmero, para fabricar y consolidar una imagen inmaculada como en su día hicieron con el padre tras la muerte de Franco. Nada nuevo bajo el Sol.
Lo más relevante del discurso de Felipe Uvepalito no tuvo que ver con su intervención, sino con la reacción de los líderes de Podemos, decididos a apuntarse a un bombardeo por un puñado de votos, aunque sea a costa de desprenderse de lo poco que les queda de los planteamientos ideológicos que, en el pasado, les identificaban como izquierda política.
Llaman (falsamente) construir hegemonía a lo que solamente es un partido atrápalotodo más.
Podemos ha nacido como vocación de partido atrápalotodo. Ya en su momento, mucho antes de aparecer Podemos, PIT expresaba su admiración -aunque criticase los contenidos ideológicos- por la eficacia de la estrategia electoral de Rosa Díez calificando de «partido buenísimo» la organización de ésta (ver vídeo de aquella intervención aquí).
En realidad, la estrategia de Podemos se ha basado en el mismo modelo de UPyD que despertaba aquel entusiasmo en PIT. La estrategia desde luego ha tenido más éxito que cuando la desarrolló Rosa Díez: A) el apoyo mediático recibido también ha sido más intenso y extenso; B) PIT tiene mayores dotes de persuasión que Rosa Díez; C) originalmente contó con un colectivo mucho más amplio; D) y sobre todo, el momento actual fue mucho más propicio que el momento en el que surgió UPyD. Tal como sucedió con el partido de Rosa Díez, la estrategia imponía un abandono de la izquierda como identidad política, en un viaje hacia ese inmenso vacío de racionalidad política que es el (confusamente) llamado «centro» del tablero electoral.
El gran caladero de votos de Podemos no está en la izquierda, sino en los pastos habituales de los votantes del PSOE y de aquellos que cambian del PSOE al PP y viceversa, según sopla el viento. En tales coordenadas, el discurso de clase es un hándicap (se impone el interclasismo), como también lo es la causa republicana (no olvidemos el juancarlismo del PSOE sobre el que se ha sustentado la monarquía en estos 30 años).
Echar tierra sobre el republicanismo.

Foto de José Camó (www.josecamo.com). Madrid, junio 2014, movilización en favor de la III República
Por ello, en esa huida de la izquierda, Podemos se ha apresurado a dejar en la cuneta elementos ideológicos y simbólicos fundamentales, como es el caso del republicanismo.
El republicanismo actúa de componente aglutinador de la izquierda política. Más allá de su contenido concreto y tangible, expresado en propuestas políticas, el republicanismo es un claro símbolo de identidad política para la izquierda, ya que condensa significados.
No resulta casual que pronto Podemos diese la espalda al ideal republicano. Ya en el mes de junio, cuando la proclamación de Felipe Uvepalito, Podemos se negó a apoyar las movilizaciones de la Coordinadora Republicana, alegando motivos tan caprichosos como poco creíbles. El desmarque del republicanismo formaba ya parte de la hoja de ruta de Podemos. Más tarde, cuando el partido de PIT celebró su congreso (eufemísticamente, «asamblea») constituyente en el mes de noviembre, se prohibió el uso de banderas republicanas.
Pero, si acaso hubiese alguna duda, ayer fue despejada por el dúo dinámico que dirige la organización con mano autoritaria: PIT y Monedero, la nueva versión actual de aquella pareja de baile que formaban Felipe González y Alfonso Guerra en la era de la chaqueta de pana.
Monedero, que tuvo en su momento la chulería castiza de atribuir a Podemos la abdicación de Juan Carlos, así valoró el discurso del nieto político de Franco:

¡Vamos!, que Felipe Uvepalito está «enamorado» de Podemos, aunque le pone los cuernos yéndose con los antiguos novios. Eso sí, Felipe Uvepalito ha realizado un «buen diagnóstico» de la situación política.
Empiezo entender que Monedero tenga tan cautivada a gente de la Beautiful People como Carmen Lomana, aunque hay que decir que se lo curra (todo sea por un puñado de votos). María del Carmen Fernández de Lomana Gutiérrez, es de esta gente guapa que antaño se dejaba seducir por la modernidad pija del PSOE, cuyo centro de gravedad está ahora en Podemos. Relacionada con la alta costura, en más de una ocasión no ha escondido su feeling con JuancaMone y éste, of course, se deja querer. Pero frivolidades aparte, estas anécdotas (que no son tan anécdotas en el fondo, ya que canalizan mucho voto tontolaba hacia Podemos) no serían factibles sin que Podemos hubiese metido en el armario (o directamente tirado a la basura) aspectos como el republicanismo, el apoyo explícito a Cuba y a Venezuela, etc.
Monedero sabe muy bien que un tuit, como el de antes, ayuda a penetrar en los vastos pastos electorales poblados por el ciudadanito feliz, que lo único que desea es que vuelva el capitalismo «bonito».
Es así como Podemos reedita lo que le hemos escuchado decir al PSOE durante más tres décadas. Cosas como ‘somos republicanos, pero no es el momento’; o ‘no somos monárquicos, pero el rey desempeñó y desempeña un papel positivo’. Del juancarlismo del PSOE parece que vamos a entrar en el felipismo de Podemos.
¿Pura pose política para ganar votos? Lo dudo. Para ser convincente hay que creérselo y los notables de Podemos comienzan a creérselo. Pero también los simpatizantes y militantes que poseen un mayor grado de formación. Entre las respuestas de defensa del tuit de Monedero, encuentro como botón de muestra a un tuitero (@FrancisSerran0) que nos dice lo siguiente:
«Apelando a la indignación y regeneración, Felipe asume ejes principales del discurso de Podemos y por tanto los legitima»
«Felipe ha asumido postulados antes impensables. Es conveniente subrayarlo»
Quiero decir que no se trata de una mera cuestión de pose, sino más bien de discurso real (nunca mejor dicho lo de real).
¿Y el Mesías? ¿Cómo valoró PIT el discurso? Pues en la misma línea que su escudero:

En otras palabras, que el diagnóstico del rey (al que ahora PIT prefiere referirse como «jefe del estado») y el de Podemos vienen a ser coincidentes, al menos en parte. Y es que en apenas dos años, el cuento de Caperucita ha cambiado mucho. Como prueba este otro tuit de PIT sobre el discurso del rey en 2012:

Tiempos aquellos en los que PIT se mostraba escandalizado cuando el PSOE echaba flores a la monarquía. Pronto empezaremos a oír: ‘Podemos no es monárquico, sino felipista’ (de Uvepalito).
En un momento en que el régimen trata de lavar la cara de la monarquía para conseguir su continuidad, la postura de Podemos es sencillamente… de canallas demagogos. Podemos sigue la misma hoja de ruta que siguió el PSOE, contribuyendo a la monumental estrategia gatopardista que el Poder ha diseñado.
¿Y el problema de IU?
Tras la aparición de Podemos, en IU hay quien intenta abrir camino por la peligrosa senda que conduce al suicidio ideológico. Estamos a tiempo de impedirlo. El esperpento vivido en las primarias abiertas de IUCM, desde luego ha sido bastante patético y vergonzoso (¡cuántos quebraderos de cabeza ha dado Madrid, ya desde la época del PCE en solitario!). Una parte de IU parece empeñada en seguir esa senda de Podemos. Ya no se habla de programas, de contenidos, de análisis de la realidad y de soluciones concretas que se pueden aplicar… Ya no hay debate ideológico y el discurso político da paso al monográfico mantra podémico de la «alegría» como razón política, mientras se consuma la desmovilización. Solo se habla de primarias abiertas y de unas convergencias difusas y confusas que bien pudieran llegar a ser una tumba mortal. ¿Convergencias en torno a qué programas, en torno a qué diagnósticos de la situación concreta..? No hay respuestas porque no se están planteando tales preguntas.
Desde luego sería otro tema a tratar a fondo. Únicamente lo menciono aquí, porque el problema para IU no es Podemos. Podemos bloqueó el claro ascenso político de IU, devolviendo a la organización a una posición anterior. Pero aunque Podemos supuso un torpedo dirigido a la línea de flotación de IU, lo cierto es que el impacto sobre el casco no ha supuesto peligro alguno de gravedad. IU ha sobrevivido al carrillismo, a los felones de la Nueva Izquierda, al llamazarismo… IU ha sobrevivido a mucha cosas. El casco de IU es muy sólido y también en esta ocasión ha aguantado bien el impacto.
En lo sucesivo, a medida que Podemos se vaya deslizando hacia posiciones socialdemócratas/socioliberales para pescar en el gran caladero de los votos, irá perdiendo apoyos en la izquierda más concienciada (de hecho, ya lleva tiempo perdiéndolos). Son caladeros incompatibles y Podemos apuesta por el más rico de todos, que es también el más vacío ideológicamente. En este sentido, el impacto sobre IU no se va a incrementar. Al contrario, en circunstancias de calma en las que IU reivindicase sin tapujos ser la opción más palpable de la izquierda, podría canalizar el descontento de cierta izquierda que dio su apoyo a Podemos y que ahora comienza a sentirse defraudada.
¿Es discutible lo anterior? Bueno, quizás. Pero lo quiero decir es que Podemos no es ya la amenaza para IU. El daño que podía hacer ya está hecho y tal daño no será mayor, salvo que…
La principal amenaza para IU viene de dentro, de la quinta columna de Podemos en la organización. Cada vez se hace más palpable que hay todo un sector dentro de IU (en especial dentro del PCE) que parece trabajar para Podemos. Ciertos notables parecen jugar a querer destruir IU desde dentro. Alguien comentaba que si abandonasen la organización, no provocarían mayor daño a IU, de ahí que parezcan querer dinamitar desde dentro lo que supone IU y, muy especialmente, lo que supone el PCE.
En resumidas cuentas, IU soporta bien el impacto de Podemos. No es la amenaza principal. El problema está entre quienes desde dentro, se esfuerzan por abrir vías de agua en el casco de la nave. Ese es el principal peligro al que se enfrenta IU. Y el problema es que estamos hablando de «notables», de gente destacada dentro de la organización.
El 16 de septiembre de 1993 (21 años han pasado), el diario ABC publicaba una entrevista a Julio Anguita, en la que éste declaraba: «Cuando alguien no está de acuerdo con la política que se hace en su organización, se va». Pues ojalá que así sea (se trate de quien se trate). IU no puede permitirse más tiempo que haya sectores que jueguen a ser cuñaos de Podemos. Porque con todos sus defectos y contradicciones, IU es vital ante lo que nos enfrentamos, que es la ofensiva depredadora de la oligarquía capitalista.
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Roberto Álvarez
2014/12/28
Desde luego, es inquietante el incipiente lameculismo de Podemos a la monarquía y su desplazamiento constante hacia «el centro» en busca de los votos desideologizados de una mayoría fundamentalmente descontenta (descontenta siempre y descontenta de todo). Querer gustar a tanta gente conlleva enormes riesgos: aceptar sin más el fósil sagrado de la Constitución del 78, permitir que la Iglesia siga chupando ávidamente del bote y, sobre todo, mantener el injusto y poco democrático statu quo. ¿Acaso los Borbones no forman parte de la «casta»? La ambigüedad buscada y calculada de Podemos empieza a generar incoherencia y confusión y, en mi caso, desilusión
miguel fm
2014/12/30
Para mi gusto IU no ha aguantado nada ni ha estado a la altura de nada, tan solo apostó por ser una fuerza minoritaria y no decisiva. Ante el inmobilismo siempre sería bueno intentar nuevas cosas, abrir nuevos caminos, con coraje e imaginación, y darse cuenta de que si las perspectivas que manejaba IU se habían quedado obsoletas tal vez era mejor intentar otras para alcanzar mayores cuotas de poder, que es de lo que se trata. Empecinarse en las mismas acciones que no funcionan esperando distintos resultados es un poco de loquitos. Mejor entendamos la política como algo práctico, como instrumento para la praxis y no tanto como discurso ideal donde algunos pueden regocijarse pensando lo mucho que son de izquierdas, aunque en la realidad su apuesta sea incapaz de ningún tipo de actividad transformadora. La cosa es que si se trata de alcanzar votos para transformar la sociedad uno necesita hablar el código de los votantes y muchos de estos votantes son ,no lo olvidemos, españolazos, no muy cultos, futboleros, consumistas, machistas, wannabes, poco ecologistas, cocainómanos, alcoholicos, fiesteros, capillitas y puteros. Si éstos no pueden oir hablar de Venezuela, la República, Fidel o el rollo antisistema porque entran en error fatal ¿por qué es obligatorio empecinarse en hacerlo si esto necesariamente los ahuyentaría? Ya se sabe que para hacer tortillas hay que romper huevos, aunque esto signifique jugar al peronismo o a la socialdemocracia, siempre que lo entendamos como un medio para un fin y no como un fin en si mismo. El purismo de la izquierda siempre me ha parecido un corsé de mal gusto, bastante poco creativo, y precisamente la debacle de la izquierda tiene que ver con la falta de imaginación radical, de la que, por cierto, no ha abundado mucho en IU.