Véase: El poder decisorio de la izquierda volátil
Véase: García Bilbao, Pedro A., «Europeas 2014: La izquierda volátil da un vuelco a las elecciones en España», en Sociología Crítica, [URL: http://wp.me/pF2pW-2Ft], publicado el 26 de mayo de 2014
Un partido de ocho meses de antigüedad puede alterar el mapa político español de las últimas cuatro décadas. Si se celebraran ahora elecciones generales, Podemos se pondría en cabeza con un 27% de los votos, a 1,5 puntos del PSOE y a 7 puntos del PP, cuya intención de voto se desploma a un 20%.
Este es el resultado que arroja la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS, realizada durante la semana negra de la corrupción. El sondeo es una instantánea del estado de ánimo ciudadano más que una predicción del voto. La mayoría de los encuestados, de hecho, considera que Podemos no tiene ideas claras sobre cómo superar la crisis económica, y que sus propuestas no son realistas y ni siquiera consideran que sea el único partido en el que se pueda confiar.
La encuesta de Metroscopia que EL PAÍS publica este domingo sitúa por primera vez a la formación de Pablo Iglesias como líder en intención de voto. El PSOE aventaja al PPCon todo, el tablero político sufre un vuelco en el que se consolida el espacio de la formación que obtuvo cinco escaños en la Eurocámara el pasado mes de mayo.
En comparación con la encuesta publicada el pasado mes de octubre, Podemos duplica la intención de voto, el PSOE se recupera y el PP ahonda en su desplome.
Toda la información de la encuesta está disponible en la edición impresa del domingo y en Kiosko y Más
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GRACO
2014/11/02
GROSS COALITION PSOE-PODEMOS O…
Considerando cuál es la intención de las encuestas que se hacen públicas (otra cosa bien distinta es la utilidad de la herramienta de la encuesta para quien la encarga, cuando se trata de un trabajo riguroso), parece que el reciente nuevo episodio de corrupción amenaza dejar definitivamente al PP en la cuneta y está provocando una inflexión social que se barrunta de importancia, según la «intención» de la encuesta dominical de El País de hoy.
Si la suma PPSOE no diera para una «gross coalition», el sistema no dudará en considerar que su sobrevenida franquicia para la segunda transición, Podemos, deberá, sí o sí, ser acomodada a las nuevas exigencias del guión. La operación Podemos, probablemente, no había sido diseñada con ese propósito por esos aprendices de brujo y huele braguetas de la llamada comunidad de inteligencia (al menos para la franquicia local), pues hasta es muy posible que inicialmente tuviera Podemos una cierta autonomía en manos del colectivo con vocación de lobista de politólogos rebotados que lo han parido; pero en política hay sinergias sobrevenidas que aprovechan otros en su beneficio, como en las artes marciales orientales se aprovecha el ímpetu del adversario.
Resulta que el resentimiento y la frustración de parte de la sociedad parece ser mayor de lo que el sistema creía esperar de las encuestas, así que, el podemismo, bien podría ser emplazado a morir de éxito, obligándole a hacer un papel «de entrada» que sólo estaba previsto para más adelante «como salida».
Como descarto que en cualquiera cabeza mínimamente bien amueblada anide la idea de que el sistema va a tolerar que un proyecto tan flácido como el de Podemos tenga más recorrido que el que al sistema le venga en gana, la solución de pata de banco bien puede ser una «gross coalition» PSOE-Podemos. Un desenlace de entrada atrabiliario, pero no más abracadabrante que cualquiera de los otros posibles diseñados por el capitalismo. La historia se repite sólo como farsa.