[Trad. Iñigo Aguirre Amigos de la RP de Donetsk Fuente: cor.cassad
Tras la famosa reconfiguración de cuadros dirigentes en la RP de Donetsk, ha quedado claro, que se va a poner en marcha el plan para dividir Ucrania y crear una “gran Predniestrovie” (un análogo de la Transnistria en Moldavia N de la T.). Es decir, Ucrania no será destruida (como yo quisiera), sino que será dividida (en fronteras por determinar). Novorossia como Estado, tras los combates de la segunda quincena de agosto, parece incuestionable que se consolidará en el mapa político, como una nueva formación estatal no reconocida (Los EEUU y la UE es evidente que no lo reconocerán). Las fronteras de este Estado serán delimitadas por la línea de avance del frente y por las negociaciones entre Moscú y Kiev, así como por las consultas del Kremlin con Washington y Bruselas. En alguna etapa, se verán obligados a incluir en las negociaciones a los dirigentes de Novorossia, aunque queda claro que no van a ser ellos quienes vayan a determinar los parámetros fundamentales del reparto de Ucrania.
Estas propuestas ya habían aparecido con anterioridad, cuando en junio hubo negociaciones con Ajmétov y Kolomoiski, sobre el futuro del Donbass. No dejan de formar parte de esa retórica oficial que no compromete a nada del tipo: “no estamos allí, somos meros observadores”, al tiempo que son un eco de las consultas que se están produciendo entre bastidores sobre el futuro de Novorossia.
En las condiciones actuales de “temporada de rebajas en el súper de las armas”, la posición de Novorossia de cara a futuras negociaciones sobre el estatus del nuevo Estado es mucho más favorable. Las tropas de la Junta están desmoralizadas. La serie de severas derrotas militares, indica claramente que la victoria militar de la Junta se antoja imposible. La ofensiva a gran escala preparada por el Ejército de Novorossia, con objetivos muy claros, deja entrever que lo más probable es que Novorossia vaya más allá de los actuales límites de la RPL y RPD. Para ello existen determinadas premisas.
Al mismo tiempo todo hace indicar, que las partes bien ya tiene decidido, bien están en proceso de llegar un acuerdo, sobre la eliminación de Kolomoiski. El haber dejado vendidos a los batallones de castigo en Ilovaisk, la huida del batallón Dniepr-1 de Mariupol en dirección a Dniepropetrovsk, y la confrontación informativa, que viene de lejos, entre Poroshenko y Kolomoiski, bien podrían formar parte de esos acuerdos ya alcanzados sobre la pronta desaparición de Kolomoiski y sus secuaces de la escena política.
El principal obstáculo para alcanzar un acuerdo en la división de Ucrania es la postura de los EEUU, quienes están interesados en la continuación de la guerra actual, y la de los fascistas ucranianos, que en absoluto contemplan ningún tipo de acuerdo con los “separatistas” y mucho menos con la Federación Rusa. Pero mientras a los fascistas se les puede dejar tirados en los sucesivos cercos, lidiar con la postura de los EEUU es mucho más complicado (Nalivaichenko, director del SBU y agente norteamericano es quien supervisa directamente al fascista “Praviy Séktor”).
Poroshenko no sabe por dónde tirar, pues está claro que las negociaciones para desprenderse solo de la RPL y RPD, conservando todo lo demás, eran necesarias ya en julio, cuando fracasó la ofensiva sobre Lugansk. Pero la Junta ha seguido empecinada en sus intentos de aplastar el levantamiento en Novorossia por medios exclusivamente militares. Ahora sigue ante el mismo dilema, pero en unas condiciones mucho menos favorables. Los EEUU pueden quitar a Poroshenko igual de fácil que lo pusieron. Poroshenko lo sabe y por eso continúa una guerra cada vez más suicida para él y los restos de Ucrania.
En principio ese elemento de incapacidad de la Junta para llegar a acuerdos, es algo que me alegra. Cuanto más dure la guerra, menos quedará de Ucrania cuando acabe.
Esperamos una nueva ofensiva y nuevas victorias del Ejército de Novorossia. Las negociaciones tendrán lugar tarde o temprano. Por eso cuanto más tarde comiencen, tanto mejor.
http://colonelcassad.livejournal.com/1758520.html
Descubre más desde Sociología crítica
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.









Diputada Sonia López
2014/09/03
Creo que el estatus de Transnistria en Moldavia es el deseo de Rusia y en este momento del incapaz Presidente de Ucrania, enfocado como el mal menor ante el avance militar de Novorossia. La pregunta que hay que hacerse es si es lo que en realidad quiere Novorossia, sobre todo teniendo presente su éxito militar inédito que no lo debe mayormente a Rusia más allá de apoyos morales y humanitarios, por lo cual no puede condicionarse desde allí, y entendiendo que ello implica un entusiasmo social creciente en medio de la sangre que está asociada al deseo de Independencia.
Me gusta este análisis, pero creo que subestima el factor principal: qué desea el pueblo protagonista de este proceso histórico. Ganar pequeñas y grandes batallas dejando cruces de héroes en los caminos preanuncia ganar la Guerra, y si eso ganás poniendo la sangre ¿por qué respetar negociaciones donde en realidad no se es parte? Y no veo que la renovación de liderazgos de la RPL y RPD suavice el deseo de República independiente, al contrario y con un componente a tener en cuenta: se reivindica lo mejor de URSS, como un momento en que ese pueblo tuvo bonanza y progreso, hay un ingrediente ideológico antioligárquico, ello no puede realizarse sin soberanía republicana.
Así es que, no creo que las negociaciones puedan se realistas, Novorossia tambien ha aprendido que pueden servir para ganar tiempo favor, pero nada mas, la desición politica la tomará el resultado en terreno y eso retroalimenta la profundidad de los objetivos, Rusia puede beneficiarse de esta situación ante la agresion de occidente, pero no puede controlar todo lo que quiere Novorossia. No sé si es además una mala noticia.
dedona
2014/09/03
coincidimos totalmente en su apreciación….