El yes we can de Pablo Iglesias / further

Posted on 2014/02/06

0



Fuente: http://further.blogspot.com.es/

Andan ciertos sectores de la izquierda alborotados ante la posible entrada en la arena política de Pablo Iglesias Turión, ya sabéis, el profesor más mediático de la temporada, conductor de los espacios de debate «La Tuerka» y «Fort Apache», sin olvidar que algunos lo teníamos calado a causa de sus artículos en rebelion.org, ya desde 2008, y sus movidas previas, más o menos antisistémicas, en diversos frentes (bolivarianos, insumisos, etc…). Conocido por su locuacidad en defensa de posiciones críticas y de voluntad emancipadora y con cierta popularidad acumulada más recientemente por sus continuas apariciones en espacios de «toma y daca» (hablar de debates me parecería insultante) en Intereconomía, 13TV, La Sexta, Cuatro y el canal 24h de TVE, se encuentra ahora mismo en el ojo de cierto huracán.

No he seguido mucho a Pablo Iglesias en estos días en los que las migajas de la fama se recogen en los fangales de Falsimedia, pero a primera vista parece un tipo que defiende posiciones que comparto, y lo hace de forma didáctica. Pero que la popularidad se alcance en trincheras tan acomodadas al poder como las que representan los canales descritos, organizadores de esas sesiones de «toma y daca», no es buena señal. No obstante, no me interesa tanto su fondo político como su reciente anuncio de que pretende servir de referente a un movimiento con el apoyo de personalidades como Juan Carlos Monedero, Jaime Pastor o Santiago Alba Rico. Según he leído por ahí, parece que detrás de la iniciativa se encuentra Izquierda Anticapitalista (IA), cosa que, de confirmarse, supondría el enésimo intento de esta formación de abrirse un hueco en el escenario político español. De hecho, se comenta que las bases de IA andan cabreadas porque el personalismo de la propuesta está pasando por encima del cacareado asamblearismo y que se han tomado decisiones sin tener en cuenta a dichas bases. Tampoco me interesa demasiado este frente. Vayamos al movimiento en sí.Todo empezó con un manifiesto de un grupo de intelectuales:

http://es.scribd.com/doc/199547061/Manifiesto-Mover-Ficha

Entre ellos se encuentran los ya citados, además de otros no menos conocidos como Albano Dante, Marta Sibina (Cafeambllet), Jaume Asens, Jorge Riechmannn, Bibiana Medialdea, Alberto San Juan o Raimundo Viejo Viñas. Según parece, Pablo Iglesias tomó al toro por los cuernos y, según confesión propia, acudió a la llamada de la gente «porque creo que puedo ser útil y porque en situaciones excepcionales la gente decente tiene que hacer algo más que hablar, tiene que comprometerse«. Estaríamos, siempre según sus palabras, ante «un proyecto de acumulación de apoyos ciudadanos«, de modo que él pondría la cara y su trabajada popularidad al servicio de la causa.

Como participante o colaborador de ciertos espacios de la telebasura más aguerrida, apareció en las mañanas de Cuatro (canal propiedad de Berlusconi) donde vendieron como exclusiva el anuncio de su entrada en la arena política:

http://vimeo.com/84136569

De esa intervención me interesan los 6 puntos esenciales de un futuro programa con el que Pablo Iglesias esperaría empezar a sumar fuerzas:

  • 1. Derogación del artículo 135 de la Constitución Española (CE).
  • 2. Aplicación del artículo 128 de la CE.
  • 3. Defensa de los Servicios Públicos.
  • 4. Subida de salarios.
  • 5. Seguir a la PAH en cuestiones de Vivienda.
  • 6. Blindar el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.

Como hemos comentado, la iniciativa responde al llamamiento de un grupo de intelectuales y/o personalidades. Resumamos los 10 puntos que, en aquel caso (“Mover Ficha” o MV) se pusieron sobre la mesa y que ya pudimos ver en un enlace anterior:

  • 1. Derogación del artículo 135 de la CE, auditoría ciudadana de la deuda y fin de los recortes.
  • 2. Democracia real y defensa del derecho de autodeterminación.
  • 3. Dignidad del trabajo y de las retribuciones, así como de las pensiones. Persecución del fraude fiscal.
  • 4. Derecho a la vivienda digna y, siguiendo a la PAH, dación en pago retroactiva.
  • 5. Defensa de lo público y fin de las privatizaciones. Profundización de la democracia directa.
  • 6. Contra la violencia machista y la homofobia. En defensa de la mujer y la diversidad sexual.
  • 7. Cambio de modelo productivo. Giro hacia lo ecológico, nacionalización de las empresas energéticas y soberanía alimentaria.
  • 8. Derecho de ciudadanía universal y derogación de leyes de extranjería.
  • 9. No a la guerra, no a la OTAN e internacionalismo.
  • 10. Candidatura abierta, transparente, con paridad de género, social y políticamente transversal.

A pesar de la simplificación propia del espacio televisivo, que condujo a ciertas lagunas o ausencias programáticas, los puntos defendidos por Pablo Iglesias beben del manifiesto MV, cuyos ejes programáticos acabo de resumir. Mientras tanto, en Catalunya estamos viviendo un proceso político muy intenso de signo soberanista bajo el nombre de “dret a decidir”, mero eufemismo de “derecho de autodeterminación”. Dicho proceso ha servido de acicate a muchos movimientos de diverso signo entre los que destaca el”Procés Constituent” (PC), apoyado por figuras, algunas de las cuales aparecen en el manifiesto MV (Jaume Asens o los editores de CafeAmbLlet). Por eso, antes de seguir avanzando con el movimiento de Pablo Iglesias, consideramos interesante detenernos en el programa del PC, que también es de 10 puntos:

  • 1. Nacionalización de la banca, banca pública, fin de la especulación financiera, fiscalidad justa y auditoría de la deuda.
  • 2. Salarios y pensiones dignos. Repartición y dignificación del trabajo. Reducción de la jornada laboral.
  • 3. Reforma electoral, democracia participativa y contra la corrupción.
  • 4. Vivienda digna, moratoria desahucios y dación en pago retroactiva.
  • 5. Sector público bajo control social. No a las privatizaciones. Fin y reversión de los recortes.
  • 6. Derecho al propio cuerpo. No a la violencia de género.
  • 7. Reconversión del modelo económico: ecología, socialización de las energéticas y soberanía alimentaria.
  • 8. Derechos universales d ciudadanía. No a la xenofobia y fin de la legislación de extranjería.
  • 9. Medios de comunicación bajo control democrático, “software” libre y desmercantilización de la cultura.
  • 10. No a la guerra, no a la OTAN y defensa del internacionalismo.

(http://www.procesconstituent.cat/ca/manifest)

Si hacemos un cuadro comparativo entre ambos manifiestos, el de “mover ficha” y el del “Procés Constituent”, nos encontramos con lo siguiente:

PROCÉS CONSTITUENT
PROCÉS CONSTITUENT y MOVER FICHA (coincidencias)
MOVER FICHA
· Nacionalización banca
· Auditoría deuda
· Derogación art. 135 CE
· Medios de comunicación bajo control democrático
· Fin recortes
· Derecho de autodeterminación
· Software libre y desmercantilización de la cultura
· Dignificación trabajo, retribuciones y pensiones
· Candidatura abierta, con paridad de género y transversal
· Persecución fraude fiscal
· Vivienda digna y dación en pago retroactiva
· Defensa de lo público y fin de las privatizaciones
· Derecho al propio cuerpo. No a la violencia de género y a la homofobia
· Modelo productivo ecológico, nacionalización energéticas y soberanía alimentaria
· Derogación leyes extranjería, no a la xenofobia y ciudadanía universal
· No a la guerra, no a la OTAN e internacionalismo
· Democracia directa y/o participativa

¿Qué significa esto? Pues que las coincidencias son muy evidentes, más que evidentes: son obvias. Salvo algunos detalles, que a buen seguro son coincidentes en el espíritu y a buen seguro los respectivos portavoces coincidirían en ellos, el parecido salta a la vista. Estamos ante dos manifiestos hermanos, más gemelos que de sangre, casi clones. Conviene tener esto presente porque en su momento ya se constataron los parecidos de la propuesta del PC con el programa de la CUP y la dificultad de que otros grupos políticos del espectro parlamentario catalán pudieran amoldarse a la misma, pensando aquí fundamentalmente en ICV-EUiA. Esto me parece decisivo, precisamente porque el debate generado y que estoy observando ha girado en torno a las posibles similitudes y presuntas incompatibilidades entre el movimiento de Pablo Iglesias e Izquierda Unida, que a nivel estatal es la fuerza política transformadora con mayor fuerza parlamentaria e institucional. El debate es legítimo y necesario pero, ¿alguien se ha puesto a comparar programas y propuestas? Suponemos que así ha sido, aunque por momentos no lo parezca.

Además de las cuestiones programáticas hay algo que nos interesa analizar en la comparativa entre “Podemos” (así se llama el movimiento liderado por Pablo Iglesias, que toma su base programática en el manifiesto MV y que Carlos Tena ya ha bautizado como “yes we can”) y el Procés Constituent, movimiento liderado por el economista Arcadi Oliveres y la médico, teóloga y monja benedictina, Teresa Forcades. Para empezar, en ambos casos estamos ante movimientos cuya fuerza y empuje inicial depende de personalidades de contrastada presencia mediática que se han distinguido por su capacidad didáctica a la hora de explicar sus posiciones. En el caso del profesor de la Universidad Complutense y politólogo Pablo Iglesias, tenemos a una persona dedicada al terreno puramente político, mientras que en el caso de los dos activistas catalanes, nos hallamos ante dos especialistas en disciplinas no estrictamente políticas (no tanto en el caso de Arcadi Oliveres, pues pocas cosas hay más políticas que la economía) que, no obstante (y al igual que Pablo Iglesias), proceden de los movimientos sociales o cuya preocupación por las mayorías sociales, o lo que el PC califica de 99% (frente al 1% rector, privilegiado o dirigente), ha guiado sus pasos hasta la situación actual.

Conviene también recordar la puesta de largo del Procés Constituent el pasado 10 de Abril de 2013 en el programa “Singulars” de TV3, la televisión pública catalana:
Sin duda un escenario muy distinto al utilizado por Pablo Iglesias para anunciar su entrada en política, con la vista puesta (por cierto) en las próximas elecciones al Parlamento europeo, pues ofreció “la exclusiva” a un programa/magazine matinal de un canal privado (Cuatro) del que es colaborador. ¿O no son tan distintos como parecen? Podría argüirse que en ambos casos se utiliza la televisión para conseguir visibilidad, lo que no debe ser necesariamente entendido como una rémora, al menos de entrada. Centrándonos en Pablo Iglesias, hemos comentado el nombre del movimiento encabezado por el politólogo madrileño, “Podemos”. En la mañana del viernes 17 de enero, junto a un grupo de apoyos de los que ya firmaron el manifiesto MV, entre los que se ha destacado Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias presentó en sociedad a dicho movimiento, cuya página web es la siguiente:
El acto tuvo a Pablo Iglesias como protagonista y no faltaron motivos para la controversia. Para empezar, algunas cosas que dijo, como “pocas personas podían dar el paso: Alberto Garzón, Ada Colau y yo; muy poquitas más”, que puede entenderse como una ramalazo pragmático, una constatación fría y desinteresada de la popularidad conseguida entre las izquierdas alternativas y los movimientos sociales por una serie de personas que han conseguido mucha repercusión social, pero que a mi juicio encierra elementos de difícil digestión, pues anuncia y defiende tácitamente (entre líneas) un personalismo impropio de los tiempos que vivimos, una vuelta al concepto de vanguardia política que ya no se sustenta, como antaño, en la fuerza de un discurso complejo, brillante o revolucionario, una personalidad única o el fruto (cabeza visible) de una estructura más o menos democrática, sino que se sustenta en el grado de repercusión mediática alcanzado, por muy endeble, sensacionalista o tramposa que sea la base de dicha repercusión, obviamente a través de la televisión (basura), privada en este caso, como ya se ha comentado. Los liderazgos mediáticos, por admirables que sean las figuras ensalzadas, nacen de una base voluble, frágil, sin cimientos. Veamos a Pablo Iglesias en esa presentación en sociedad del movimiento Podemos:
Me ha interesado enormemente la presencia entre los que arropaban a Pablo Iglesias de mi admirado filósofo Carlos Fernández Liria, que justo al inicio y sin querer, se hace notar a espaldas del protagonista al levantarse de su silla, desaparecer tras el cartel y regresar en pocos segundos. Más allá de estas curiosidades, que no obstante considero sintomáticas (porque Fernández Liria no apoyaría una rueda de molino del sistema), quiero entender las contradicciones de un movimiento que de entrada plantea elementos de lucha (programa o manifiesto) que comparto.
Para empezar, si no fuera por la imposibilidad de definir el concepto con plenas garantías (como sucede con “totalitarismo”) podríamos entender que se pensase en una suerte de populismo o que estamos ante una repercusión o trascendencia fundamentada en herramientas populistas, que son las utilizadas por los medios de comunicación en sus espacios de aburrido “toma y daca” repletos de retóricas incendiarias, consignas lapidarias prefabricadas y una insufrible y enfermiza obsesión por llamar la atención, por imponer el discurso propio a toda costa, aunque sea a base de gritar más, de elevar el volumen verbal y faltar al respeto a todo lo que se mueva, sin olvidar el entorpecimiento planificado de las voces disidentes, a las que no conviene dejar hablar más de quince segundos seguidos. No hablaremos de “Singulars”, el espacio presentado por Jaume Barberà en el Canal 33 de la televisión pública catalana, como una panacea a los indudables males y miserias del periodismo actual, pero las diferencias son palpables para cualquiera que haya comparado a dicho espacio con los engendros que pueblan y masifican las televisiones generalistas españolas y, en algún caso, el mismísimo canal público catalán. La pregunta salta a la vista: ¿hay que superar prejuicios o criterios inflexibles y asumir cierto pragmatismo aceptando que esos infames espacios televisivos no son más que, en el fondo, un caladero de potenciales apoyos? Es una pregunta pertinente, porque no hay caladero en condiciones posible entre los sesudos tratados de ciencia política, las librerías o, incluso, las asambleas de los movimientos sociales. Recordemos a Ada Colau asistiendo a programas de pura basura en varios canales defendiendo los posicionamientos de la PAH. Reconozcámoslo: el grueso de las mayorías sociales, que no se chupan el dedo porque entienden que algo huele a podrido, saben (no obstante) más de telebasura que de sociopolítica, conocen perfectamente la vida y milagros de Belén Esteban y no saben nada de Maquiavelo, por citar a una figura política de referencia ineludible, aunque les suena cierto adjetivo que nada o muy poco tiene que ver con el político florentino. Las mayorías sociales son expertas en el “y tú más” y tienen olvidado el “quizás yo menos” (reflejo de la televisión que ven), y se excitan con más facilidad por la cochambrería de los “famosos”, la refulgencia de las estrellas del deporte o los chismes o cuchicheos del vecindario que de las líneas de actuación de la asamblea más próxima, las reflexiones de la diversísima intelectualidad o los esfuerzos de los medios de comunicación alternativos por ayudarnos a despejar el horizonte. Ya no somos únicamente una SA, una Sociedad Anónima, somos una SA, una Sociedad Alienada. Quizás sea necesario introducirse en los hogares de dicha sociedad aprovechando las mejores oportunidades, brindadas por Tele 5, Cuatro, La Sexta, Intereconomia, Antena 3 ó 13TV. ¿Se trata de besarle el culo al enemigo mientras intentamos convencer a sus víctimas, presas de la histeria consumista y alienada?
En segundo lugar, como posible contradicción, cabe destacar un clásico entre las izquierdas: la tentación sectaria. Hablo de ‘tentación’ y no de sectarismo ‘a secas’, porque conviene analizar cuidadosamente lo que quiero decir. Entre los intelectuales que han dado su apoyo al manifiesto MV se encuentran algunos (Santiago Alba Rico, sin ir más lejos) que en su momento defendieron la colaboración del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con la intervención armada de signo imperialista en Libia. Sólo es un ejemplo con el que pretendo señalar las graves discrepancias que guardo con un intelectual que, aunque parezca paradójico, tengo por referente (antes de aquel apoyo era más referente que ahora, cierto). Podríamos hacer un listado de agravios interminable, de meteduras de pata monumentales, lo que sin duda imposibilitaría cualquier acercamiento al movimiento en sí, cualquier aglutinamiento. Esto, en un movimiento particular puede ser más o menos útil e inocuo, pero a la hora de buscar la unidad de la izquierda (entendiendo este ‘izquierda’ como my genérico) podría ser un obstáculo insalvable que dejaría huellas, por no decir heridas difíciles de cicatrizar, de ahí que en estos casos se acostumbre a hablar de generosidad, apertura de miras e incluso de pragmatismo, de buscar consensos y, lo más controvertido, de buscar el mínimo común denominador en la inaplazable lucha contra el sistema, el neoliberalismo o el capitalismo depredador realmente existente. No voy a profundizar en esta contradicción o debate, que merece un escrito a parte, pero conviene tenerla presente a la hora de valorar al movimiento Podemos.
Resumiendo, estamos ante un movimiento que, según Juan Carlos Monedero, no es “un partido, ya hay suficientes; somos un grito a lo que existe”, sin olvidar que “el régimen del 78 ya está muerto; es cosa del pasado”. Me gusta que se hable claramente de tumbar el régimen vigente, de ir contra el sistema, me gusta que se pongan sobre la mesa referentes de lucha política como la CUP o el SAT, me gusta que el manifiesto toque los temas sociales más sensibles, de urgencia, exactamente como sucede con el Procés Constituent, me gusta que señalen sin ambages a la banca, me gusta que defiendan el derecho de autodeterminación, me gusta que se hable de construir algo desde el apoyo popular y me gustan algunos apoyos cosechados entre la intelectualidad. No me gusta ya tanto la inevitable apuesta del colectivo impulsor por un personalismo tan acusado, no me gustan las discrepancias de fondo que guardo con ciertos intelectuales que han firmado el manifiesto, no me gusta que Pablo Iglesias se crea su posición de referente, aunque lo sea, no me gusta que se normalice la presencia en los medios del sistema, a pesar de las ventajas publicitarias, no me gusta que decidan dar el paso para unas elecciones europeas, pues creo más en el crecimiento desde la base, desde el municipalismo, y no me gusta que se hayan observado métodos de funcionamiento excesivamente verticales en el lanzamiento que culminó este Viernes.

Podemos es una suerte de Procés Constituent a la española, y no sólo por la coincidencia programática, sino porque intenta valerse del tirón mediático de su referente para coger impulso y despertar conciencias entre esos sectores de la ciudadanía incapaces de encontrar un referente entre las opciones políticas existentes. Me atrevería a decir que en este caso hay un riesgo de sensacionalismo, a tenor de los amplificadores utilizados por su protagonista, cuestión que me incomoda más que la adscripción cristiana y católica de los impulsores del movimiento catalán. El espejo en el que a nivel español puede mirarse este movimiento es en Izquierda Unida donde, sin lugar a dudas, se debe abrir un debate. Cometería un error la formación liderada por Cayo Lara si se parapetase en su músculo electoral, que es puramente circunstancial. No olvidemos a otros movimientos semejantes, como el Frente Cívico liderado por Julio Anguita (referente que no pretende ser candidato a nada, como sucede con Arcadi y Teresa en el PC, detalle a tener presente), cuyo destino es el de fusionarse tarde o temprano con Podemos y con todo lo que se mueva desde la crítica radical al sistema, liderazgos a parte. En Catalunya, si algo diferencia a la CUP (espejo parlamentario del PC en Catalunya) es que, de momento, la formación independentista de izquierdas considera el Parlament como un medio, una herramienta o un amplificador y no como un fin en sí mismo. Y por ahí es por donde IU (e ICV-EUiA a nivel catalán) tiene un problema, y de difícil solución. Consideramos necesario un entendimiento, a mi juicio desde la generosidad de la formación política que, no lo olvidemos, en los hechos y durante la última década, ha sido claramente sistémica, de modo que ha perdido mucha legitimidad antisistémica, por llamarla de algún modo. La iniciativa no puede ser vista con malos ojos. La idea del líder carismático surgido de la telebasura (porque sus audiencias en La Tuerka o Fort Apache son insignificantes) es algo que me cuesta digerir, aunque todo cabe en mi estómago si hay un poder desde abajo y si su presencia y liderazgo se limita programáticamente, en definitiva, si está al servicio de la causa y no se profesionaliza. No olvidemos que somos lo que somos, estamos donde estamos y que no podemos pedirle peras al olmo del estado. Más allá de mi querencia independentista, a la que he llegado desde la razón, la coherencia deductiva y la necesidad ajena a cualquier sentimentalismo, no me quiero desentender de la putrefacta realidad del estado al que lamentablemente pertenezco.


Descubre más desde Sociología crítica

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Posted in: Novedades