Los «naranjistas» del Kremlin conducen a los indignados por un rastro falso / Dmitri Nóvikov

Posted on 2011/12/28

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Dmitri Nóvikov / Pravda / Traducido del ruso por Josafat S. Comín

Los últimos días han venido marcados por diversos hechos en la vida del país, que se han convertido en el centro de atención.

Inmediatamente después de la primera sesión de la nueva legislatura de la Duma, se produjo el discurso del presidente Dmitri Medvédev ante la Asamblea Federal. La impresión que produjo, fue que el texto del discurso contenía fragmentos que habían sido escritos tanto antes del 4 de diciembre, como después. Una parte de ellos solo serían entendibles en plena campaña electoral. ¿Cómo valorar si no la afirmación de que la sociedad rusa esa hora significativamente más próspera y que el número de pobres en el país ha descendido?…

Si esto no es el eco de la propaganda que precedió a las elecciones a la Duma, o el autobombo con vistas a las presidenciales, los componentes del tándem deberían pararse a reflexionar. Deberían justamente entender que la pérdida de apoyos de “Rusia unida” está relacionada precisamente con el hecho de que la gente se resista a aceptar esos cuentos como parte de la realidad. Y malo sería si Medvédev se creyese realmente lo que dice. Si él considera que ese baño de oro que envuelve al Kremlin, es signo de la riqueza de toda la sociedad, entonces es realmente perjudicial para su persona mantenerse en los órganos de gobierno. Da igual en calidad de qué. De otro modo puede terminar ganándose la reputación de invitado extraterrestre.

Y a pesar de todo hubo en el discurso del presidente saliente algunos fragmentos completamente distintos. Esa relación de logros, hubo que engarzarla con el reconocimiento de la gravedad de una serie de dolorosos problemas que afectan a la sociedad rusa. Además esos problemas (algo que lógicamente Medvédev omitió) son difícilmente achacables a la “dura herencia del pasado”. Difícil, después de los 12 años de gobierno del tándem.

El discurso del presidente, no solo resulto contradictorio. En esta ocasión los que prepararon el discurso, tuvieron que vérselas, tanto con los deseos de la “vertical de poder”, como con los ánimos de la sociedad. Los actos de protesta contra unas elecciones amañadas obligaron al gobierno a escuchar las reivindicaciones de los ciudadanos. En ese sentido una parte del discurso es sin duda consecuencia de esa indignación generalizada.

Sin embargo, en su conjunto ese discurso del presidente saliente no puede decirse que impresionase al país. Las propuestas que se oyeron, a muchos les parecieron tardías e indefinidas. Y además ¿qué garantía hay de que se vaya a cumplir algo de lo prometido?. Todo lo dicho por Medvédev puede entenderse únicamente como una declaración de intenciones con vistas a su papel en la política, si la situación lo requiere en un futuro previsible. Un escenario que no debemos excluir. La crisis mundial va en aumento, prometiendo tiempos difíciles. Y aunque Putin de llegar a convertirse en presidente, puede ciertamente convertir a Medvédev en primer ministro, ¿dónde está la garantía de que pasado un tiempo no se necesite una cabeza de turco para responder por los fracasos?

Así pues no puede decirse que el discurso presidencial se convirtiese en factor susceptible de “calmar los ánimos” en la sociedad. La gente entiende que el gobierno no va a cumplir voluntariamente lo que ha prometido bajo la presión de las masas. Hay más escollos en el discurso de lo que pudiera parecer a primera vista. Puede que muchos no se hayan dado cuenta, pero esa profunda simplificación en el registro de partidos políticos contradice otras ideas sobre la reforma del sistema político. Si seguimos por el camino de ampliar las posibilidades de los ciudadanos de agruparse en partidos para la realización de sus intereses, ¿cómo se conjuga eso con la pretendida transición a un sistema electoral donde la mitad de los diputados de la Duma sean elegidos mediante el sistema de un escaño por circunscripción (donde solo resulta elegido el más votado. N de la T)? Por cierto que esas omisiones en el discurso del presidente fueron suficientes para que una parte de los observadores hablase de las listas de partidos, pero divididas internamente en 225 grupos regionales.

Ciertamente, ese “apaciguamiento” en los ánimos de la sociedad no se produjo. Por eso el número de participantes en los actos de protesta solo hizo que crecer. El 24 de diciembre, además del mitin en la avenida Sájarov, Serguei Kurguinián1 dio otro mitin, en el que declaró que Ziugánov merece ser respaldado, siempre que se separe de los que llegaron a la avenida Sájarov. Pero el problema que se toca aquí se asemeja a un poliedro, donde cada una de las partes merece ser atentamente estudiada.

En cuanto al grupo de personas que aspiran a liderar el movimiento por unas elecciones limpias, ya se le dio una valoración muy precisa en el informe de Guennadi Ziugánov en el Congreso del pasado sábado, 17 de diciembre. Cualquiera puede conocer el contenido de ese discurso, incluido Kurguinián. Pero poco cuesta citarlo: “Como cabía esperar, esa así llamada “oposición liberal” no ha tardado en aprovecharse de la indignación contra el gobierno. ¿Quiénes son esa gente? Son los herederos directos de los Gaidar y Chubais, cuyos compañeros de armas juegan ahora un papel destacado en las filas de los señores-naranjistas: son los mismos, que al igual que Nemtsov y Kasiánov, ya han estado en el poder, al servicio de los regímenes de Yeltsin y Putin y ahora pretenden regresar al Kremlin y a la residencia del gobierno:. Son aquellos, a cuyas espaldas, se vislumbran esas funestas fuerzas que sueñan con una Rusia dividida en la que poder saquear los restos de sus riquezas…Al desenmascararse en los 90, hace tiempo que perdieron la confianza del pueblo. No tienen posibilidades de llegar al poder, ni por la vía pacífica, ni mediante una auténtica revolución popular. Su única posibilidad es una revuelta…La clave de la situación está en que tanto el gobierno, que pisotea tan descaradamente los derechos de los ciudadanos, como los ultraliberales de calle, ansiosos de utilizar en su beneficio la indignación popular, están haciendo el mismo trabajo sucio”.

Conviene tener en cuenta, que los que estuvieron presentes en la avenida Sájarov, en su gran mayoría entienden bien que representan los señores Nemtsov, Kasiánov y similares. No fue casual que tanto el propio Nemtsov como Kudrin y Sobchak, fueran silbados por los presentes. Y desde luego no fueron ni de lejos silbidos de aprobación. Así que tampoco se trata de meter en el mismo saco de los «naranjistas» a aquellos que se oponen a ellos. Para expresar su posición ante unas elecciones deshonestas, la gente llega en masa a los actos de protesta, por considerarlos actos de protesta cívica en general. Por cierto que esa abundancia de público “naranjista” entre los que intervinieron, se convirtió en notable decepción para muchos de los allí presentes. Y cuando Ksenia Sobchak llamó a luchar “no por el poder, sino por influir en el gobierno”, las prioridades de muchos de los que luego se acercaron a los micrófonos quedaron aún más al descubierto. Para Putin y muchos amigos personales del papaíto de Ksenia, es un enfoque perfectamente aceptable. ¿Luchar por poder influir en Vladímir Vladímirovich Putin? Lo que haga falta. Difícil imaginar mejor regalo para aquellos que se encuentran a la cabeza del estado.

En general, el 24 de diciembre fue muy notable la activación de esas fuerzas, que tienen mucha prisa en dirigir el movimiento de protesta por la senda equivocada. Se produjo un intento de convertir el tema de la dimisión de Chúrov en el tema nº 1. En este sentido se dejó sentir la voz del consejero presidencial para temas de DD.HH. M Fedotov, tristemente célebre por sus ideas sobre la “desestalinización”. La propuesta del consejero estaría reforzada por un supuesto argumento de hierro: En la antesala de las elecciones presidenciales el CEC debe estar encabezado por una persona con una reputación irreprochable. Por lo que parece, para garantizar la limpieza del proceso electoral es suficiente con la dimisión de Chúrov. La creación de una fachada que sugiera la limpieza de las futuras elecciones es para Fedotov más importante que la creación de un sistema político honesto. Bueno, es una preocupación comprensible para aquellos que no necesitan un nuevo poder popular, sino la restitución de la legitimidad del actual gobierno.

¡Qué lejos queda todo esto del paquete de exigencias del PCFR! De la necesidad de despedir a Chúrov, lógicamente los comunistas no tienen ninguna duda. Pero el Partido Comunista no reduce todo a esa operación. Se trata de convocar nuevas elecciones parlamentarias, crear un nuevo sistema de formación de las juntas electorales, de que se dejen de falsificar no solo los resultados de las elecciones, sino el proceso electoral como tal. Eso a su vez requiere de una presencia mucho mayor de los partidos de oposición en los medios de comunicación, de que haya unos debates electorales auténticos, de que se produzca una erradicación del sistema electoral de cualquier tipo de presión: administrativa, financiera, mediática.

Mientras, centrar toda la atención en Chúrov “el hechicero”, es algo que intentan no pocos amigos personales de Putin. Ya hasta Alexei Kudrin (ministro de finanzas hasta hace unas semanas. N de la T) ha exigido la dimisión de Chúrov. En ese ritual, se ha implicado activamente Mijaíl Prójorov. Toda esa parte de la hueste presidencial que ha sido designada por el Kremlin como “naranjista”, se ha lanzado a intrigar en torno a la figura del presidente del CEC. El principio es sencillo: sacrificar un peón, para salvar al rey.

Todo se está desarrollando como anunciara Ziugánov en su informe del Congreso del PCFR, sobre la intensificación de la actividad de las fuerzas destructivas: “Su confrontación con el tándem Putin-Medvédev, es una lucha de clanes oligárquicos en disputa. Unos llevaron al país al borde de la catástrofe durante el mandato de Yeltsin, otros llevan a cabo hoy un curso absolutamente destructivo. Las diferencias políticas entre ellos son mínimas. Sus objetivos se asientan bajo un mismo plano: reforzar el dominio del capitalismo periférico en Rusia. Tanto unos como otros están tan lejos de la auténtica democracia, como de los intereses nacionales del país. Todos ellos bajo distintas banderas, nos conducen a estar sometidos ante el imperialismo financiero”.

http://gazeta-pravda.ru/content/view/9881/34/

Notas

Serguei Kurguinián. Conocido polifacético activista social, politólogo, director de teatro, geofísico…Es famoso por ser el copresentador de un famoso programa televisivo de debate “Proceso histórico” en la cadena “Rossía”.

 


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