El proyecto de la formación morada se enfrenta a su enésima reformulación durante el camino hacia Vista Alegre II y acapara la máxima atención mediática. La tertulia de hoy tiene por objeto diseccionar el fenómeno Podemos desde las diferentes ópticas de la izquierda. Sus orígenes, la vinculación con el 15M, los recorridos electorales, las marcas y sabores de Podemos en ayuntamientos y comunidades autónomas… y su evolución programática, que a veces puede parecer errática u oportunista. Analizan estos y otros temas Pedro García Bilbao, Karim Rubén Juste y Jaime Pastor. Conduce Juanlu González.
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Miriam G. al-Mayiriti
2017/02/01
Reblogueó esto en Las Divagaciones de Miriam al-Mayiriti.
Miriam G. al-Mayiriti
2017/02/01
¿Pero qué dice Jaime Pastor? ¿Que Podemos no es lo que es porque él y sus amigos defienden cuatro pajas mentales (independientemente de que sean o no la rehostia como él pretende)? O sea: Como lo de Felipe González y los guerristas en su tiempo… Mr Hyde y Dr Jeckyll. ¿El criterio de verdad son las pajas mentales de Fulanito y no la realidad empírica? Por no hablar de la demagógica y cobarde acusación de conspiranoia (en el fondo un ataque ad hominem, llamar chiflado a quien denuncia en vez de desmontar sus argumentos), abrazando con ello el idealismo absurdo de suponer que las clases dominantes no van a usar sus enormes medios, ni el hecho de que están en el poder, ni su conocimiento científico de la realidad, para defender sus intereses…
Miriam G. al-Mayiriti
2017/02/01
¿Encomiable? ¿Reducir la deuda por el procedimiento de pagarla a toca-teja? ¿Cuando prometieron no pagar la deuda injusta que decían? ¿Continuar con la política de Ana Botella? ¿Renunciando con ello a la remunicipalización y los servicios? Es una tomadura de pelo, y muestra del fanatismo de los acólitos el que se enorgullezcan porque hagan lo contrario de lo que prometieron para ganar votos.
Miriam G. al-Mayiriti
2017/02/01
EL papel de Podemos no era en mi opinión cargarse esa izquierda sistémica que en realidad no asustaba a nadie. Sino que tenía más que ver con lo siguiente, que creo que ya había planteado: ya el franquismo, tras quebrar la columna vertebral a los pueblos de España, trató de formar una base social del régimen jugando con dos elementos: el desarrollismo franquista, y esas nuevas clases medias y clase obrera de origen rural y que, gracias a la dictadura, aparecía rompiendo con las tradiciones anteriores (resumiendo mucho y pasando por alto el papel del PCE como mantenedor el hilo rojo y la importancia de adaptarlo por medio el carrillismo). Pero la articulación de esa base social al régimen político y por su través al sistema capitalista español, chocaba con la propia dictadura, lo que sería junto con las necesidades de cambio estructural e internacional del propio capitalismo español, una de las causas de la transición. Es esa base social a la que yo llamo «franquismo sociológico»; aunque es un tanto impropio (tanto por lo dicho como porque es paralelo a otros procesos análogos, sin la fase de dictadura, en el resto de Occdiente, que han venido ocurriendo con todos esos interesantes cambios desde los años 60).
La expresión electoral de ese «franquismo sociológico» ha sido el PP y,. sobre todo, el PSOE. El bipartidismo este del que tanto se habla, y que es muy diferente en este sentido más profundo del de la época de Cánovas. Se trataba de una masa social que había interiorizado muchos aspectos ideológicos del fanquismo tales como el anticomunismo visceral, que asumía la esperanza de mejora individual dentro del sistema y no podía ser sino reformista, etc.
Y el objetivo -consciente o inconsciente, que para algo está la ideología de una sociedad- de todo esto desde el 15M era evitar que, a causa de la crisis iniciada en 2007 y el desgaste político de la monarquía que se viene arrastrando desde finales de los 90 cada vez más agravado (recuerdo cómo de repente empezaron a verse banderas republicanas a mogollón en las manis desde aquella época, y ojo a que una cosa antecediera a la otra con lo que ya estaba preparado en cierto modo el terreno a una crisis real y profunda) era evitar la descomposición de esa base social del régimen, de ese «franquismo sociológico», de manera que sus elementos constituyentes, sus individuos incluso, quedaran libres para articularse, en un entorno sin otros presiones, sin otros cauces, sobre los cauces que surgen de lo objetivo, es decir: de las clases sociales. Eso hubiera sido mortal para el régimen por dos motivos: primero, que toda esa base social del régimen que lo sostenía hubiera desaparecido; segundo, la aparición de sujetos políticos populares no encauzados en el régimen político y candidatos a sujeto del cambio social. Para evitar esto es precisamente para lo que surgió primero el 15M y luego el reencauzamiento en el actual régimen político sin ni siquiera reformarlo mediante Podemos. Lo de CIudadanos no es paralelo, por lo miso que lo esencial en el pasado fue el PSOE. Así, en cierto modo, el papel del podemismo ha sido la de apuntalar el bipartidismo por el procedimiento de superarlo mediante el cuatripartidismo: aspectos externos de una misma función.
La gente siempre se lía mezclando las cosas que están a distintos niveles. Se lían con los aspectos más generales como la lucha de clases y no ven los intermedios, como las formas concretas y contingentes de la lucha política que es la lucha de clases, y no saben enlazar unas con otras, Eso no es materialismo sino lo contrario, por cierto. Por eso en su momento no vieron que la pieza clave para abrir la via revolucionaria era la República, y eso mismo pasa hoy aunque con un peligro que entonces no hubo, pues hoy sí les sería posible a las clases dominantes darnos gato con liebre con una república que no fuera tal, mientras que en la transición… EL elemento clave que nos permite en España desarticular ese franquismo sociológico y pasar a formar una alianza social entre las diferentes clases trabajadoras a la vez que formando las expresiones políticas que vayan siendo necesarias, articulando así el sujeto político del cambio social, es decir: de la revolución, lo que permite engranar las aspiraciones sociales que expresan las tendencias transformadoras desde la base social (y me voy hasta las fuerzas productivas) ese elemento clave, es la República. hay quien trata a ls clases medias, a los sectores profesionales, esos jovenes universitarios, etc., como poco menos que enemigos políticos, cuando la clase obrera en España no ha sido menos borrega y pollo-sin-cabeza desde hace ya tiempo, y osolamente porque la hayan traicionado, sio porque ha querido ser tracionada, porque o ha apoyado otra cosa, en los sindicatos por ejemplo, que son lo que hoy son porque la clase obrera es lo que ha apoyado mayorotariamente. Esas clases medias no son el enemigo, es absurdo pensar en la nueva sociedad sin ingenieros, científicos, médicos, abogados, etc., o en unas clases medias como, digamos, esclavizadas… No ve en qué sentido chocan el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones sociales quien no se da cuenta que la ruptura de esas relaciones sociales liberará esas tendenias que hoy no se pueden desarrollar sin destruir la sociedad como la automatización de los trabajos que sólo las puede realizar el esclavo alienado de su trabajo y para el que el trabajo es sólo algo necesario para ganar medios de vida pero una tortura por lo demás. Que en la nueva sociedad, al superar las relaciones de valor y la distinción entre trabajo útil y trabajo productivo (y oposición pues el trabajo improductiv se paga a costa del productivo, de la clase obrera), confluiran todas las clases trabajadoras en la clase obrera y que por tanto ya no habrá clase ni división de clases…
Hay que ser capaz de ver estas cosas, y así vemos esos niveles intermedios de la realidad política concreta, y por qué es clave la lucha por la República ne nuestro país (junto con muchas cosas que me dejo en el tintero).