Análisis de prospectiva: Kiev y EEUU pueden perder… pero Europa todavía podría ganar algo / Juan Aguilar*

Posted on 2014/07/30

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Análisis de prospectiva: Kiev y EEUU pueden perder… pero Europa todavía podría ganar algo

Por Juan Aguilar* en elespiadigital

Muchos, por su aversión a Rusia, sostienen que el que Putin no se involucrara directamente en el escenario ucraniano es un signo de debilidad. Otros analistas, sin embargo, destacan el acierto del presidente ruso en no intervenir en Ucrania para no caer en la trampa de los Estados Unidos, que espera desencadenar un conflicto mundial para resolver sus problemas económicos.

El objetivo de los norteamericanos es evitar el refuerzo del este de Rusia, pero, sobre todo, poner un pie en Europa para impedir la creciente influencia rusa en países como Alemania y Francia. Los analistas lo saben: «El oeste no es más estable que antes»- y agregan que los americanos nunca moverán un dedo por Ucrania… «proporcionando todo lo que pidan bálticos, checos, rumanos, búlgaros, etc.». Este es el quid de la cuestión que nos hace más clara la estrategia: los territorios fronterizos con Rusia son un punto fundamental de la dinámica geopolítica de Eurasia, con o sin Ucrania. La Casa Blanca, a raíz de esta visión de las cosas, anunció la instalación de una base de la OTAN en Polonia, que se espera sea la más grande de Europa, con el fin de consolidar sus planes.

Y ahora llegamos a la situación de confrontación entre las provincias prorusas de Donbass y Kiev. La evolución de los acontecimientos no es positiva para el gobierno golpista y el tiempo juega a favor de los prorusos. Y Poroshenko, después de ofrecer garantías a sus socios internacionales y las organizaciones internacionales que le apoyan financieramente, ha traicionado las expectativas. No ha sido capaz de cerrar un acuerdo con las milicias en unas pocas semanas, como se anunció y lanzó una misteriosa tercera fase de la guerra llamando a movilizar a todos los hombres 45 años. No es una buena señal porque Kiev está ya utilizando la mayoría de sus recursos militares sin logros estratégicos significativos. El Presidente prometió la victoria a los oligarcas para el 1 de julio, pero ya estamos al final de mes y las noticias son alarmantes para la junta kieviana.

Ucrania ya ha perdido miles de soldados (posiblemente, más de 3.000), los heridos son más de 10.000, y decenas de miles de desertores. Las milicias fueron capaces de destruir más de 50 tanques y muchos cañones y morteros. Algunos batallones de Kiev están cercados en el sur, en la frontera con Rusia, y allí se rinden o caen destruidos. Es una derrota militar muy fuerte para un ejército regular que no repone fácilmente sus efectivos sin la llegada de refuerzos entrenados y equipados, es decir, mercenarios extranjeros.

Mientras tanto, se precipita el colapso económico. El gas escasea, las reservas casi se han agotado y el dimitido primer ministro, Yatseniuk, hace unos días se quejaba de que ya no podían pagar las pensiones y los salarios a los funcionarios, ni siquiera a los soldados. Mientras la guerra se mantenga con una cierta “tensión patriótica”, estos problemas económicos podrán justificarse ante los ojos de la población, pero después será más complicado, porque el descontento ha empezado a serpentear en muchos sectores sociales. Los expertos predicen en septiembre nuevas protestas callejeras. Y Poroshenko, obviamente, teme como a la peste este final e intenta apretar a todas las fuerzas a su disposición para lograr un final exitoso. Su problema se resume en pocas palabras: el triunfo a toda costa o la derrota total.

Sin embargo, el presidente golpista, si quiere llegar a ese objetivo, se ve en la necesidad de triplicar el número de soldados comprometidos en el teatro de la guerra y al menos duplicar la cantidad de equipos y armas pesadas. Kiev no tiene otra salida que pedir ayuda a Polonia, Estados Unidos y Reino Unido y espera le sea reconocido el estatus de socio militar de la OTAN. El Congreso de Estados Unidos está empujando en esta dirección pero posiblemente no va a salir aprobado. Estados Unidos, a estas alturas, ya sabe que los costos son mayores que los beneficios, teniendo en cuenta las inversiones militares ya previstas en Polonia y la capacidad que los rusos tienen para desestabilizar el país.

El Donbass resiste bien los ataques del ejército, aunque en este momento de la guerra necesita un aumento de suministros de Rusia, que sabemos será abundante hasta el otoño (y otros medios, como inteligencia, logística, etc.). El Kremlin insistirá en esta dirección para proteger sus intereses nacionales contra la invasión de la OTAN. Nadie puede ser tan necio de pensar que esta guerra es entre los líderes ucranianos y rusos. Es un conflicto entre potencias con títeres interpuestos en Kiev, incluso podemos reducirlo a dos potencias (dado que la UE no es más que otro títere de Washington).

El siguiente paso de Putin, por lo tanto, debe ser más agresivo. Apoyo abierto al Donbass y el posible reconocimiento de la República de Novorossia. Esto último, sin embargo, no sucederá antes del invierno, cuando el colapso de Kiev sea inevitable. Más complicado será el destino del Occidente del país, donde podemos encontrarnos con un escenario afgano de continua inestabilidad. No conocemos los planes de Moscú en esta parte del país. El hecho es que el colapso económico y social ofrecerá serios dilemas para el Kremlin.

Estados Unidos también ignorará todas las posibles soluciones porque saben que con los rusos no conseguirán encontrar una salida que convenga a sus intereses. Es posible que el Kremlin convenza a Europa para obligarles a asumir una cuota de responsabilidad para reducir el caos en Kiev, permitiendo compartir las salidas posibles al caos ucraniano. Además, ya hay un acuerdo de asociación entre la UE y Ucrania, que, aunque no es una garantía de integración en la UE, puede convertirse en un instrumento de consolidación de la economía de Kiev. En definitiva, Putin pasará por caja tras las humillaciones recibidas de Europa por su sumisión vergonzante a los Estados Unidos.

Si se llega a estos resultados será una victoria de los rusos, que, habiendo paralizado a los más importantes miembros de la UE, deberá comenzar a preparar una estrategia más fuerte hacia los países bálticos y los países más grandes del antiguo pacto de Varsovia (Polonia y Rumania sobre todo) que haga fracasar los planes militares de Estados Unidos, así como reforzar la Unión Euroasiática. Aquí se encontrarán, en algún momento, los intereses estratégicos de la UE y Rusia. Esperemos que Berlín y París sepan aprovecharlo rápidamente.

*Director de Elespiadigital.com


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