A D. Baltasar Garzón le estuvieron buscando las vueltas durante mucho tiempo atrás: 1º) Sus compañeros de la Judicatura, que no lo pueden ni ver desde lo de Gómez de Liaño y no se fían” de él. 2º) La derecha política lo quiere muerto y enterrado, después de destapar el entramado de corrupción política en el caso Gürtel. Y 3º) Buena parte del PSOE, que no le perdona que metiese a Barrionuevo y a Rafael Vera en la cárcel por el caso GAL.
Todos lo quieren liquidar, pero nadie quiere aparecer con las manos manchadas de la sangre de Baltasar Garzón, el Juez más mediático de los últimos tiempos. Para eso se han buscado al sicario perfecto. El que, desde su irrelevancia política, no le importaría decir aquello de “…, que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos…” como fórmula de la “execratio” y vivir su minuto de gloria. Así, una vez crucificado el reo, los primeros podrán decir, tras lavarse las manos, que a pesar de ello “…non invenio in reo culpam…”
¿Quién dice que Nicolás de Maquiavelo no camina por los pasillos del Congreso, de Génova, de Ferraz o de la mismísima Audiencia Nacional? Se dijo que esto era promovido por la extrema derecha en todos los medios de manipulación, propaganda y desinformación oficiales, obedientes a las consignas de sus dueños, porque entonces no entiendo cómo se les puede escapar algo tan burdo, como que todo es originado por ese fantasma, ya más momia que cadáver político (la extrema derecha oficial), que es de de una absoluta irrelevancia política y social pero muy infiltrado por gente de la calle Génova escocidos del Gürtel y no serían en absoluto extraños los casos de cohabitación con algunos elementos de Ferraz, ansiosos de venganza por la instrucción de los GAL.
Por otra parte, D. Baltasar Garzón más que valiente es temerario, y sabiéndose con tantos “amigos”, debería haber sido más cauto en sus pasos. Este juez siempre se caracterizó por su “originalidad” a la hora de interpretar las normas procesales. Otrora esta acusación contra él no hubiese prosperado, se archivaría o no se admitiría a trámite directamente, lo que pasa es que después de “liarle” el palangre a los de calle Génova, cuando mejor lo tenían con un PSOE en su peor momento, decidieron, con la complicidad de parte del sanedrín de calle Ferraz y algún zelote fiel de la Judicatura, mandarle a la cruz “Ibis ad crucem”.
Demos un repaso al elenco de protagonistas en esta Obra de la Pasión y Via Crucis procesal de Baltasar Garzón:
Luciano Varela. Miembro de la asociación judicial progresista “Jueces para la Democracia”. Es el instructor de la causa por prevaricación contra Baltasar Garzón, por abrir la causa contra el Franquismo. Impulsor de la Ley del Jurado, sacada adelante por el Ministerio de Justicia e Interior que dirigió Juan Alberto Belloch y del que la anterior Vicepresidenta del Gobierno de Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, era Secretaria de Estado de Justicia. La misma fue la principal impulsora de la Ley de Memoria Histórica que, según Varela, Garzón trató de aorillar en su causa contra el Franquismo. Además, Garzón investigó casos importantes en los que estuvieron imputadas personas que habían formado parte de ese Ministerio durante la etapa de Felipe González, como el caso Amedo o el secuestro por los GAL de Segundo Marey, en el que fue condenado el ex-Secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera y el ex-Ministro del Interior José Barrionuevo.
Margarita Robles. Coincidió con Baltasar Garzón en el Ministerio de Justicia e Interior que dirigió Juan Alberto Belloch en los gobiernos de Felipe González. Robles era Secretaria de Estado de Interior mientras que Garzón, hasta su dimisión, fue Delegado para el Plan Nacional sobre Drogas. A la vuelta al juzgado, Garzón investigó casos en los que estuvieron implicados otros cargos de Interior como el ex-Secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera o el ex-Ministro José Barrionuevo. Magistrada del Supremo, Robles es actualmente vocal del Consejo General del Poder Judicial. Como miembro de la Comisión permanente de ese órgano, ha maniobrado para conseguir la suspensión de Garzón antes de que sea procesado, en el momento en que, según la doctrina seguida por el Gobierno de los jueces, le corresponde hacerlo. Recusada por Garzón en ese expediente de suspensión, ha aceptado apartarse.
Fernando de Rosa. Vicepresidente del referido Consejo General del Poder Judicial, puesto al que llegó de la mano del PP. Antes había sido Consejero de Justicia de la Comunidad Valenciana a las órdenes de Francisco Camps. El Presidente valenciano, imputado y después absuelto por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia por recibir varios trajes supuestamente pagados por la trama Gürtel y quien está a la espera de una sentencia definitiva del Supremo. De Rosa, como hombre de Camps en el Consejo, aseguró públicamente que, con la investigación del caso Gürtel, Garzón «estaba atravesando la línea roja de la prevaricación». Recusado por Garzón en el expediente de suspensión que se sigue en el C.G.P.J., ha aceptado apartarse del caso.
Gema Gallego. Vocal conservadora del Poder Judicial. Dio la vuelta al caso del ácido bórico, inicialmente investigado por Garzón, que se tuvo que abstener a favor de Gallego, entonces juez de instrucción de Madrid. Ese caso investigaba a dos peritos policiales que trataron de relacionar a ETA con el 11-M, tras encontrar ácido bórico en casa de uno de los implicados en los atentados de los trenes y en la de un etarra. Gallego, en una maniobra sorprendente, imputó por falsificación a varios cargos de la Policía Científica que habían corregido el informe de los peritos, dando así pábulo a la teoría de la conspiración defendida entonces por el PP. La instrucción de Gallego recibió un fuerte revés por parte de la Audiencia de Madrid, que absolvió a los altos cargos respaldando el criterio de Garzón.
Francisco Correa. Es el presunto cerebro de la trama corrupta Gürtel, que afecta a dos comunidades autónomas gobernadas por el PP -Madrid y Comunidad Valenciana-, a varios ayuntamientos de ese mismo partido y al ex-Tesorero de éste y Senador, Luis Bárcenas, imputado por el Tribunal Supremo gracias a la investigación de Garzón y del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que se inhibió a favor del Alto Tribunal. Correa, principal imputado por Garzón en el caso Gürtel, se ha querellado contra el Juez por ordenar escuchas entre éste y su abogado en prisión. Y el Supremo ha admitido a trámite su querella.
Antonio Panea. Querellante junto a José Luis Mazón en la causa contra Garzón por los cobros de la Universidad de Nueva York procedentes del Santander. Tomó el relevo del abogado Rafael Pérez Escolar, condenado a 10 años de cárcel por el caso Banesto, que, al salir de prisión, planteó múltiples querellas contra Botín, como Presidente del banco al que se adjudicó la gestión del reflotado Banesto, una de las cuáles fue la archivada por Garzón, previo informe del Fiscal y posterior ratificación por parte de la Sala de lo Penal de la Audiencia.
Manuel Marchena. Fiscal de carrera y magistrado del Tribunal Supremo a propuesta de los conservadores del Poder Judicial. Es el Instructor de la querella contra Baltasar Garzón por prevaricación, debido a la presunta actuación irregular del mismo, por los cobros que percibió en la Universidad de Nueva York del Banco Santander -como patrocinio para unos seminarios organizados por el reseñado Garzón durante su estancia en esa ciudad- y el posterior archivo, a su vuelta a Madrid, de una querella contra el Presidente de la entidad, Emilio Botín. El archivo decretado por Garzón fue después ratificado por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.
Adolfo Prego. Ponente de la resolución del Supremo por la que se admitió a trámite la querella contra Garzón de “Manos Limpias” -a la que luego se sumaron Libertad e Identidad y Falange- por haber investigado el Franquismo. También redactará la que resuelva el recurso de apelación planteado por el Juez contra la resolución de Luciano Varela que encontraba indicios de criminalidad contra Garzón por ese caso. Prego, magistrado próximo al PP, que lo propuso como Vocal del anterior Consejo del Poder Judicial, es Patrono de Honor de la Fundación ultraderechista Defensa de la Nación Española (Denaes), muy próxima a Manos Limpias. Durante unos cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid, se mostró contrario a la Ley de la Memoria Histórica y firmó un manifiesto contra ella junto con el ex-locutor de la COPE Federico Jiménez Losantos y el revisionista del Franquismo Pío Moa. Ha escrito artículos en contra de esa norma en la revista de la hermandad del Valle de los Caídos. Es hermano de Victoria Prego, subdirectora de El Mundo, el diario al que Garzón acusa de orquestar una campaña contra él.
Miguel Bernad. Líder del Sindicato ultraderechista Manos Limpias y ex-dirigente de Fuerza Nueva, es el autor de la querella contra Baltasar Garzón por supuesta prevaricación, por abrir una investigación sobre los crímenes del Franquismo. A la causa, admitida a trámite por el Supremo, se han sumado otros dos colectivos de extrema derecha también admitidos como parte por el Alto Tribunal: la Asociación Libertad e Identidad y el partido Falange Española de las JONS.
Falange Española. Presentó una querella contra Garzón que se sumó a la de Manos Limpias y Libertad e Identidad, aunque actúa de forma separada. En su escrito acusaba al Juez de prevaricación y aseguraba que pretendía salvaguardar el “honor” de las personas a las que Garzón imputó crímenes contra la Humanidad en la causa que abrió por los crímenes del Franquismo.
Como puede observarse, a Baltasar Garzón lo quieren muerto desde todos los ángulos, ya sea el derecho o el izquierdo o incluso el oportunista resentido sin ideología concreta. Sin embargo aparecieron como principales actores en la obra los meros comparsas secundarios de una inexistente extrema-derecha oficial para ocultar la mano que realmente asesta la puñalada, que no es otra que esa “otra extrema derecha” que habita lo mismo en el PP que en el PSO
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Posted on 2012/02/10
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