Podemos es fruto del desencanto, Ciudadanos es la búsqueda de alternativas técnicas
Podemos, PSOE, PP y Ciudadanos, cerca del empate, lejos de la mayoría
[ Fuente: El país. 7 de marzo, 2015 ]El último clima social de Metroscopia nos muestra una fragmentación partidista desconocida en nuestra democracia: nunca cuatro partidos de ámbito nacional se habían situado a tan poca distancia entre ellos. De hecho, los porcentajes están tan cercanos, que podríamos hablar de un empate técnico. Este escenario sólo podemos comprenderlo si entendemos qué está pasando en nuestra sociedad en los últimos años. Fruto de las múltiples crisis por las que pasa nuestro país, la ciudadanía se ha mostrado desconcertada y perdida. En esta situación, los partidos tradicionales han mostrado cierta incapacidad puesto que no han logrado empatizar con el estado de ánimo de los españoles. Y fruto de este desconcierto, en la ciudadanía se han instalado dos deseos.
Por un lado, desde hace bastante tiempo hay instaurada una fuerte pulsión de cambio. La magnitud de la crisis económica y sus consecuencias sociales y políticas parecen haber configurado en el imaginario colectivo el fin de una etapa que daría paso a nuevos actores. Estos sentimientos están siendo canalizados en los últimos meses a través de Podemos y Ciudadanos. Son dos formaciones que responden a motivaciones totalmente distintas. Mientras que el partido de Pablo Iglesias es fruto del desencanto, la formación de Albert Rivera está mucho más relacionada con la búsqueda de alternativas técnicas. Pero a ambos les une una conexión con el deseo ciudadano de cambio.
Por otro lado, estamos ante una ciudadanía en busca de referentes. Todos los datos sociológicos de esta legislatura han revelado una gran orfandad política en nuestra sociedad. Pero no sólo respecto a los partidos, sino que en muchos ámbitos cuesta encontrar en estos momentos referentes con algo de credibilidad. Y ante estas ausencias, la ciudadanía parece estar escuchando con atención a los nuevos.
Sólo si entendemos estas dos motivaciones ciudadanas podemos situar en un contexto mucho más amplio el famoso debate entre élites y ciudadanos (o los de abajo frente a los de arriba). Una interpretación excesivamente simplista sería pensar que el resultado de este conflicto social es una democracia asamblearia, sin dirigentes ni partidos. Pero los datos de opinión pública no dicen eso. En una reciente encuesta elaborada por Metroscopia observamos que el 75% de los españoles consideran necesarias a las formaciones políticas y casi el 70% cree que sin partidos no es posible la democracia. Lo que les produce una profunda desafección es su funcionamiento: el 70% dice estar poco o nada satisfecho. Y si echamos la vista atrás, ya en 2012 el 65% de los españoles consideraba que otros líderes deberían ponerse al frente de los principales partidos.
En definitiva, la enorme fragmentación política que empieza a visualizarse en nuestro país tiene mucho que ver con los deseos de cambio que hay en una sociedad carente de referentes sólidos. La única duda que queda en el aire es si esta división electoral se trasladará al Parlamento. Nuestro sistema electoral ha generado un fuerte bipartidismo en el 60% de los distritos electorales, los cuales reparten casi el 40% de los escaños. Por ello la implantación territorial de los distintos partidos será fundamental a la hora de transformar los deseos de los españoles en diputados.
Ignacio Urquizu es profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del seminario de análisis político de Metroscopia.
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Yves
2015/03/10
La sociedad no necesita referentes que no sea ella misma. Pensar de otra manera es dar por hecho que la sociedad es huérfana de ideas y necesitada de tutoría, mientras se contribuye a que esto ocurra.
El sistema siempre ha buscado y promocionado esa orfandad. El sistema no pierde el tiempo ni funciona por reacción o improvisadamente, posee una ingente cantidad de mecanismos para engañar a la sociedad y procurar que esta piense como el sistema desea. Para ello están, en primer lugar, los sistemas educativos, incluidas las universidades, que no se implementan de ninguna manera para la búsqueda de excelencia alguna en los individuos (ciudadanos se les denomina) sino para que sean fieles al sistema y para que ellos mismos acaben solicitando las políticas que el sistema desea para su propio bien, y tanto así mediante el engaño sistemático. Para lo mismo y de la misma manera, el sistema crea, o se hace con, unos servicios de información (prensa, TV, radio…), a los que denomina libres, cuando son de su propiedad y responden sólo a sus intereses, por lo que pueden ser denominados más apropiadamente ‘medios de propaganda’ o ‘medios de disuasión’. Véase información sobre el libro del periodista y editor alemán Udo Ulfkotte:
“La CIA ordena a la prensa occidental maquinar mentiras”
“Un libro revela que EEUU y la OTAN pagan a medios por desinformar”
Además, la cultura oficial, desde la base (telebasura y otras basuras) hasta la élite, ha sido controlada, por no decir diseñada, desde las altas esferas del sistema (véase el libro “La CIA y la Guerra Fría Cultural” de la periodista británica Frances Stonor Sounders).
El bipartidismo es una creación del sistema desde que acabara la II Guerra Mundial, cuando EEUU y la URSS tomaran Europa al asalto y se la quedaran para ellos. Y conviene aclarar que el sistema ya era entonces algo que estaba por encima de esas dos naciones, a las que se utilizaría para crear una (falsa) Guerra Fría que tuviera a los individuos bien preocupados (asustados) y dispuestos a aceptar lo que se les echara: restricción de libertades y soberanía, intervención militar en otros países mediante cualquier pretexto, siempre falso, y producción ilimitada de armamento -las empresas de armamento están en manos de quienes controlan el “sistema”, al cual muchos denominan ‘complejo militar industrial’, como así lo hiciera el mismo presidente Eisenhouer en su discurso de despedida en 1961 (que se encuentra fácilmente en Internet)-. Estos son los verdaderos amos del cotarro, mientras no se demuestre que hay alguien aún más arriba. Mientras, el sistema, por medio de sus agentes al respecto (políticos, periodistas, etc.), mantiene un discurso con el que pretende decirnos qué es democracia y que disfrutamos de ella sin restricción.
Para el sistema es mucho más fácil controlar la política de una nación cuando sólo dos partidos pueden hacerse cargo de sus instituciones políticas. Y existen pruebas más que suficientes de que los dos partidos del bipartidismo de todos los países controlados por el sistema (la mayoría) han sido cooptados a través de sus cúpulas y responden a los intereses de dicho sistema. Véase como ejemplo el capítulo 9º, “Isidoro y Mr. PESC”, del libro “La CIA en España”, de Alfredo Grimaldos. Para ello se implementan políticas de disuasión de la ciudadanía, se financia a quien se quiere financiar y se infiltran los servicios secretos, controlados por el sistema, en los partidos. Y esto no sólo en los dos partidos mayoritarios, sino en todos; como también se hace en los sindicatos y en las asociaciones ciudadanas de todo tipo. Sería ridículo pensar que no se implementan estas estrategias con los nuevos partidos recientemente aparecidos. El sistema no se queda de brazos cruzados esperando a ver que ocurre, el sistema produce la “realidad” antes de que ésta campe por sus respetos.
La sociedad civil española, o una parte de ella, claro está, la más concienciada, está intentando tomar las riendas de su dirección. Es ésta una de las claves de la democracia (palabra ya tan mancillada a base de mentiras). Una democracia se construye desde abajo, desde la sociedad civil, o no será tal. La sociedad civil española, o la de toda nación, ha de crear sus propios elementos de representación, llámense partidos o lo que sea. La (falsa) democracia que se nos vendiera en su momento y aún se nos sigue vendiendo, no es tal al haber sido creada desde arriba, desde el sistema globalista internacional, es decir, por parte de la plutocracia corporativa monopolista, que no capitalista (este concepto es de hecho eufemístico), utilizando a los agentes propios de la nación española: el establecimiento (stablishment) histórico español que diera a luz al franquismo y el oportunismo de quienes fueron elevados (financiados, premiados o pagados) por el sistema para representar el papel de izquierda de cara a la ciudadanía.
El sistema ya se encarga de promover la pasividad (y la autodesvalorización) de la sociedad y de acostumbrarla a que llegue un papá que le ofrezca soluciones, que siempre serán aquellas que más favorecen al sistema, que es de por sí corrupto y delictivo a todos los niveles. Por todo esto, no creo que el ciudadano español haya de buscar referentes políticos externos llegados desde los cielos para salvarle, sino en sí mismo como individuo y como elemento de un colectivo denominado sociedad civil. En definitiva, que hemos de crear nuestros propios referentes, nuevos, frescos y lozanos. Todo lo demás ya está muerto y huele.
Tal vez el referente primero que necesita la ciudadanía española, y todas las demás, es el de no ser engañada. Y esto último incluye las estadísticas. A modo de ejemplo, véase en Youtube: “Métodos de Manipulación Estadística como Forma de Control Social”
jack25man
2015/04/29
Bastante de acuerdo con todo… excepto con los resultados de los encuestados. Sera que la mayoría ciudadana tiene cierto miedo a lo desconocido, y por eso se sigue apoyando a los partidos políticos.