Rousseau, en pos de la felicidad / Iñaki URDANIBIA

Posted on 2012/06/29

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El día 28 que viene Jean-Jacques Rousseau hubiese cumplido trescientos años; su huella sigue perdurando.

 El día 28 de junio Jean-Jacques Rousseau hubiese cumplido trescientos años si su naturaleza se lo hubiese permitido, cosa que no sucedió, como no sucede con los seres humanos no programados para semejantes edades, por el momento al menos.

Si hay un pensador que haya dado que hablar y que haya suscitado valoraciones encontradas, ya en vida, éste es Jean-Jacques Rousseau: para unos, ilustrado de pro, inspirador de la Revolución, fundador de las ciencias sociales, de la antropología, de la sociología o de la etnología, por no extendernos a la ecología; para otros, un verdadero pendón que abandonó a sus cinco hijos sin mayores remordimientos, guarro( sic), vagabundo, culpable de todo lo que vino después : utopista irredento que hizo que al seguir su senda maximalista, en vez del posibilismo de Mosntesquieu la Revolución acabase en el Terror que dijese Hegel,  más tarde, al filo de los sesenta del siglo pasado, sus ensayos libertarios en pedagogía y en otros terrenos originaron el desorden, su apuesta por el hombre natural dio paso a la reacción ecologista, de su pretendido igualitarismo de todos los humanos(incluidos les bons sauvages) se desembocó-vía Claude Lévi-Strauss- en el relativismo cultural y moral, responsable por su  crítica a la razón de las derivas anti- ilustradas y posmodernas  de las que le convirtió en pionero, avant la lettre, ya que más que defensor de la ilustración fue puro delirio romántico  según sus críticos, o encore continuador de la concepción de la política como poiesis, fabricación, dominio del objeto por parte de un sujeto que lo plasma y le da forma, idea ya defendida por Platón , y así- Jacob T. Talmon dixit– junto al <<derecho natural>> de Hobbes, el Espíritu Absoluto hegeliano, pasó a formar parte de los predecesores de las concepciones totalitarias, como la atribuida a  Marx y a sus herederos. Tal vez una de las causas de tal disparidad de valoraciones pueda deberse a la complejidad de sus propuestas solapadas tras una aparente sencillez, mas como él mismo decía << preferible es ser un pensador paradójico que un pensador iluso>>; también  su difícil trato con los demás pudo llegar a su aislamiento y según cuentan a una manía persecutoria sin cuento, en sus palabras: <<proscrito por un acuerdo unánime de la sociedad de mis semejantes>>

El ginebrino consideraba que lo esencial era la felicidad de las <<individualidades naturales>>-por tomar la expresión de su amigo Denis Diderot- y la colectiva, no pudiendo darse la primera sin la segunda. De este modo para él, como para Protágoras, el hombre era la medida de todas las cosas, y la mujer  como lo subrayaba en la <<Nueva Eloisa>>. Así una de las tareas fundamentales era para él conocer a los individuos, las sociedades y hurgar en la genealogía de la constitución de éstas y en las limitaciones que éstas supusieron en la felicidad del hombre natural que desde luego en su concepción nada tenía que ver con el plautiano, retomado y difundido por Thomas Hobbes, homo homini lupus. Para dar cuenta del nivel individual Rousseau va a analizarse a sí mismo y va a entregarse a sus semejantes en sus <<paseos solitarios>> y <<ensoñados>> o en sus Confesiones, texto sobresaliente en lo que hace a la escritura autobiográfica moderna.

En su horizonte brillaba la felicidad individual y colectiva construida por los propios seres humanos y no por potencia extraña alguna, a pesar de su posicionamiento teísta parecido al de Voltaire y al de otros ilustrados; ahí esta la importancia de la <<voluntad general>> y el <<contrato social>> . Objetivo, el de alcanzar la felicidad, que era compartido por los representantes de las Luces, así Diderot: << no hay más que un deber, el de ser feliz. Ya que mi renta natural, invencible, inalienable, es ser feliz, es la fuente y la fuente única de mis verdaderos deberes, y la única base de toda buena legislación>>. En esta felicidad jugaba un papel decisivo la virtud basada en los sentimientos de respeto a los demás, postura proclive a la solidaridad o más en concreto a la piedad término que él utilizaba para dar a entender la empatía que los seres humanos sentían los unos por los otros…no lejos de la afirmación kantiana de los seres humanos como fines en sí mismo y no como medios, precisamente Kant catalogaba a Rousseau como el <<Newton de la moral>>. En su pensamiento la tríada derecho-política-moral  va a mostrar su unidad indisoluble del mismo modo que lo Verdadero, lo Bello y lo Bueno  en la doctrina platónica.

Ya desde el momento de su nacimiento, el 28 de junio de 1712 en Ginebra, su existencia no fue un camino de rosas precisamente. Su madre murió en el parto y su padre hubo de hacerse cargo de quince hijos, lo que supuso que Jean-Jacques fuese entregado a un tío quien a su vez lo colocó en casa de un clérigo. Sin estudios trabajó como aprendiz de grabador antes de comenzar el continuo peregrinar que fue su vida y que vino a suponer una ardua tarea para los biógrafos que quisieran seguir su pista; en dichas idas y venidas aprendió latín, italiano, música, matemáticas y biología, acumulando lecturas y más tarde intercambios epistolares con algunas de las luminarias de la época: Diderot, Condillac, Voltaire, Hume, etc. Del mismo modo  que tenía facilidad para hacer amistades la tenía para romperlas, no desentonaba con respecto a lo dicho lo referido a   sus cambiantes relaciones amorosas.

Tan singular personalidad se abrió paso en el mundo del saber, ahí están sus ensayos musicales para la Encyclopédie, amén de sus textos filosóficos: el Emilio, el Contrato social, Discursos varios que sorprendieron a sus contemporáneos y escandalizaron a las autoridades: tras la publicación de la primera obra nombrada fue condenado por La Sorbona, por las autoridades parisinas y puesto en el Índice de libros prohibidos por la Iglesia católica. Ante tal panorama se marchó a Suiza en donde no fue mejor recibido, extendiéndose las condenas y expulsiones de  distintos países, entre ellos  Holanda. Los dardos no sólo venían desde las alturas ya que de más de una población hubo de huir para evitar ser linchado por los enfurecidos paisanos.

Todo comenzó, si puede decirse así, y como en tantas ocasiones se ha visto en la historia con una <<iluminación>>: Agustín de Hipona, Pablo de Tarso, Descartes y otros. Pues bien, en 1749 iba camino de la cárcel, de Vincennes, a visitar a Diderot, encerrado por delitos de prensa, cuando ojeando un periódico leyó una pegunta planteada por la Academia de las ciencias y las artes de Dijon acerca de si la ciencia y el arte  suponían mejoras o empeoramiento en el terreno de la moral ; por un momento vio el mundo de otra manera, como en una vivencia prosopopéyica, <<en el mismo  instante de esta lectura, vi otro universo y me convertí en otro hombre>> y en tal exaltado estado  plasmó su visión en un Discurso posteriormente premiado por la institución nombrada.

Es a partir de este éxito cuando va a darse el comienzo de su profundización  en la materia prima de su pensar: el hombre. Su empeño le conduce a realizar una <<genealogía de la desgracia>> en una marcha atrás en la que va a explorar los orígenes, de manera hipotética, de lo sucedido al hombre desde su estado de inocencia a su pérdida y a la espera de su redención(la sombra del Génesis bíblico es alargada); en  la propuesta de Rousseau, no obstante, el hombre es el único responsable de sí mismo y de su futuro, y su capacidad de perfeccionarse-característica que le distingue de los animales- es la que le abre las puertas de la mejora como género y como organizador  de la sociedad  . En la medida en que el hombre entraba por los caminos del conocimiento, y de la organización económica y social, se iba desnaturalizando al tiempo que las desgracias aumentaron al por mayor cuando alguien pronunció <<esto es mío>> apropiándose de la tierra ( << El primero que habiendo cercado un terreno se apresuró a decir : esto es mío y hallo gentes lo suficientemente simples como para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuantos crímenes,   cuantas guerras,  cuantos asesinatos, cuantas  miserias y cuantos horrores no se hubieran ahorrado al género humano, quien arrancando los postes o llenando las fosas, hubiera gritado a sus semejantes: evitad escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos, y que la tierra no es de nadie>>. Contra lo que se haya podido decir, que ha sido mucho, no pretendía Rousseau dar marcha atrás para que los humanos volviesen al estado natural de los inicios, sino que simplemente quería establecer el mito de los orígenes de la perdición acaecida por medio de domesticaciones varias, y del surgimiento del <<pacto social>> que iba a hacer posible la vida en sociedad lo que suponía el paso del hombre natural al ciudadano, apuntalado en el respeto de la <<voluntad general>> que no significa de ninguna de las maneras la voluntad de todos y cada uno,  ya que esta última sólo se deja guiar por los interesa particulares de los individuos mientras que la primera responde a los intereses de la colectividad, resultando esta esencial y decisiva para alcanzar la armonía social  en la que reinase la libertad, la igualdad y la fraternidad. La profundización de la democracia se respira del mismo modo que el espíritu de sus propuestas se huelen en obras posteriores como las de Charles Fourier, Robert Owen o Saint-Simon. <<El mejor gobierno no es siempre el más fuerte, La fuerza no es más que un medio, su fin es la felicidad del pueblo. Pero el sentido de este término bastante indeterminado para los individuos lo es todavía más para los pueblos, y es de la diversidad de las ideas que se hace que nazca la de las máximas políticas que se proponen. Tratemos pues de formarnos por suposición la idea de un pueblo feliz, y después estableceremos nuestras reglas sobre esta idea>>.

Si quedan subrayadas las dificultades que le tocaron padecer  en vida a este <<arqueólogo de la desdicha>> (Alexis Philonenko) o a este << profeta de la dicha>>- según se quiera, a pesar de que quizá lo más cabal sería usar la disyunción inclusiva-, muchas de ellas le venían de las molestias que producía su auto-proclamada ejemplaridad personal, siempre con los de abajo, con las víctimas, con los vencidos…predicando con su comportamiento austero( rozando la clochardización) su coherencia y  su autenticidad que restregaba si descanso a quienes le trataban mientras se negaba sistemáticamente a aceptar las manos que pretendían ayudarle…Dicho lo cual no está de más recordar lo dicho por Goethe : << con Voltaire un mundo acaba, con Rousseau un mundo comienza>>.  Y así como en vida logró abrirse hueco entre los philosophes de su tiempo tras su fallecimiento su estela permanece y añadiré que, como decía él mismo, <<cualquiera que tiene el coraje de parecer lo que es, tarde o temprano acaba siendo lo que debe ser>> y su voluntad logró que figurase en el panteón de los ilustres  pensadores de su tiempo y años después la Convención hiciera trasladar su cuerpo del humilde cementerio de Ermenonville  al Panthéon parisino, donde reposa junto a los Voltaire et compagnie.

Iñaki URDANIBIA


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